Por Rita Isabel
Hay que inyectarse cada día de fantasía
para no morir de realidad
Ray Bradbury
Como Acción de Gracias comparto nuestro tercer proyecto en este año de festejo: ¡Ocaso de Flores! Nuestra tercera publicación tradicional (pero nada de convencional) e independiente hecha 100% en Puerto Rico… El 13 de septiembre celebramos nuestra primera década de existencia. El conteo en gratitud comenzó en enero: los Libros Fósforos salieron de peregrinaje, nació el Quinteto viajero a la dos y en el decimotercer día de septiembre brindamos con tinta, papel y palabras por el cierre de la primera década y el comienzo de la segunda. Mas como este festejo es desde el otro lado del espejo, hoy agradecemos compartiendo a viva voz que Ocaso de Flores es tinta y papel.
Gracias infinitas a todas las personas que han sido parte de esta primera década de Libros Pasajeros.
Gracias totales al círculo de afectos y afinidad creativa que hicieron posible a Ocaso de Flores.
Agradecida siempre a mi familia de sangre y de palabra.
Ocaso de Flores se ideó desde este lado del espejo, a destiempo y en contra de las manecillas del reloj. Se escribió con lupa caleidoscópica en la mirada y con los dedos tecleando añoranzas, impotencias y tristezas rabiosas. Confieso que Ocaso de Flores es un riesgo literario, una apuesta a poder llegar más allá tiempo.
Pronto compartiremos la belleza del quehacer creativo de las nietas y los nietos que apalabrados y letraheridos plasmaron su talento en Ocaso de Flores.
Hoy comparto una mirada, un guiño, al trabajo detrás del proceso de difusión de Ocaso de Flores…

Sobre este libro ilustrado (¡sí, hermosamente ilustrado!) prefiero compartir la sinopsis que preparó el nieto de Antonia Flores Rosario y Rosa Rodríguez Aponte: Carlos Antonio Collazo Vázquez (los apellidos delatan nuestro parentesco).
Una generación imprescindible se despide. En un mundo obsesionado con lo nuevo, Rita Isabel Collazo Vázquez nos ofrece una serie de relatos íntimos y conmovedores acerca de la vejez. La autora nos presenta a su abuela Antonia, una mujer centenaria y admirable que ya comienza su transición a lo desconocido. El dolor y la tristeza de las despedidas se transforman en magia, agradecimiento y esperanza durante doce relatos que, como meses con sus estaciones, nos guían sutilmente durante el imposible proceso de decir adiós. Antonia es todas las abuelas, bisabuelas y tatarabuelas que habitan en nosotros y en estos cuentos volveremos a encontrarnos con ellas. Ocaso de Flores es una carta de amor a nuestros mayores que visibiliza su inmenso valor y pone en perspectiva el legado espiritual que dejan en nosotros.
Me repito, en este 2023 me hago eco de las palabras de Dag Hammarskjold: “Por todo lo que ha sido, gracias. A todo lo que ha de ser, sí”.

