
Por: Rita Isabel
En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo, porque como dice Francisco Umbral… Escribir es la manera más profunda de leer la vida.
Llevo rumiando este escrito desde abril. Mas no fue hasta hace unos días, en una conversación con Jesús A. Zambrana, que el título surgió para organizar las ideas que gravitaban sin orden y concierto.
Desde el 2022 Libros Pasajeros ha dicho presente en la Feria Anual del Libro en Caguas. Cada participación ha sido como una cita a ciegas, múltiple y expansiva, con posibles lectores(as) para Libros Fósforos, Colección Pasatiempo y nuestros libros tradicionales, tanto los de mi autoría como los de J. A. Zambrana.
Para una persona introvertida, que raya en la timidez, y con tendencias ermitañas lanzarse a hablar para dar a conocer sus libros y convencer a ese lector o lectora de que en nuestra mesa habita el libro que está buscando es toda una odisea. Sobre todo, porque muchas de las personas lectoras que visitan la feria ya tienen un libro o un escritor en mente al que van buscando o una editorial o librería de su preferencia. Un junte de autores independientes como Libros Pasajeros sólo logra visibilidad, en el caudal de ofrecimientos de la feria, entablando conversación con cada persona que muestre interés al pasar frente a nuestros libros. Sin embargo, dar a conocer nuestros títulos, luego de la primera experiencia, nos ha dado la oportunidad de cazar historias, pues cada interacción con un posible lector o no, tanto si se da un diálogo como cuando no, es capturar relatos.
Los Libros Fósforos suelen ser la carnada perfecta para provocar una conversación a la que la precede una mirada de asombro, un atisbo de curiosidad o una sonrisa de sorpresa como quien juega con un “Jack in the box”. Cuando me preguntan, otros colegas expositores, cómo me fue en la feria son esos diálogos los que recuerdo y la única respuesta posible es que me fue muy bien. Es difícil no disfrutar de una buena conversación con una persona que, al igual que Libros Pasajeros, tiene la urgente necesidad de leer. Por eso cada año nos nutrimos de anécdotas.
La feria de este año, en la que la consigna era Leer en puertorriqueño, nos regaló instantes anecdóticos muy particulares. Mas debo admitir que este 2025, de ausencias, de ciclos de vida que se cierran, nos obsequió también participar en la Feria de amigos de Cada media hora en Camuy el sábado 14 de junio, gracias a la invitación que recibimos de Izamaris Hernández en abril. Janet Guardiola diría que Izamaris es una de la veintiúnicas y en mis contactos, el Hernández se sustituye por Tinta Verde. Izamaris es la autora del libro Cada media hora y la gestora de una nueva feria a la que le auguramos larga vida.
Por lo que en este año impar llevamos dos ferias de libros y contando… así que se suman más anécdotas.
Comparto cinco de esos regalos feriados o ese capturar instantes para invitarlos a seguir mi lectura lúdica de la vida.
Citas a ciegas
Por el camino del placer, sobre los abismos de las diferencias, la lectura ofrece puentes colgantes de palabras.
Irene Vallejo
¿Quiere una cita a ciegas? preguntaba cada vez que alguien se acercaba curioso a nuestra mesa. Las reacciones eran diversas y en su mayoría muy amenas. Sí, hubo una minoría que reaccionó con un NO que se sentía a nocaut (“knock-out”) y que me dejaba claro que no estaba dispuesto a jugar, leer ni a dialogar. Confieso que el primer NO… me dejó boquiabierta, pero luego me dio risa. Se vale decir no, pero me parecía más lógico la reacción de quien respondía con una pregunta: ¿una qué? ¿cómo es eso? ¿cómo que una cita a ciegas?
Después del primer día formulaba la pregunta, hacía una pausa y luego añadía: una cita literaria; igual hubo NO. Pero todas las personas que estuvieron dispuestas al juego se fueron con un puente colgante de palabras y uno que otro, además del puente se llevó El sonido de la ausencia, Pasajeros, Libros Fósforos, El olor que dejaste al morir, Trece puntos de araña, Ocaso de Flores, un Tiburón o una combinación de varios de estos títulos.
¿Qué que eran las citas a ciegas? Llenamos una jarra de latón con citas sobre literatura de diversos autores y autoras. A ciegas tomabas una, la leías y… el puente colgante se mecía con el vaivén de palabras. ¿Quieres una cita a ciegas?… cita literaria… búscanos en la próxima feria.

Estudiantes
Y, sobre todo, es imprescindible cuidar a quien lee…
Irene Vallejo
Una de las vivencias enriquecedoras que genera la Feria Anual del Libro en Caguas es que promueve que los estudiantes visiten la feria y se les entrega un cupón de $20.00 con el que pueden escoger el libro que deseen. Llegan oleadas de estudiantes en busca de libros. Cuando los más pequeños se acercan a nuestra mesa, usualmente, interesados en los Libros Fósforos o impresionados con el título de Tiburón, los oriento para que pasen por otras mesas con libros adecuados para su edad o busco uno de los libros que encienden con texto adecuado para ellos. A la niñez no se le puede subestimar, pero tampoco ponerle un libro en las manos sólo por vender. (Lamento decir que el año anterior vi niños con libros en sus manos que no eran adecuados para su edad, pero ese es otro tema.) Por eso me tomo el tiempo de orientarlos. Con los adolescentes la dinámica es similar, pero ahí el proceso suele ser más entusiasta porque hay la posibilidad de que se lleven uno de nuestros títulos o el deseo de lo prohibido. «Prohíbe» un libro a un(una) adolescente y en algún momento lo leerá.
El año pasado un tropel de chicos de escuela superior, con risería integrada, se acercó a la mesa, Jesús suele dejar que yo haga el primer acercamiento. Querían un Tiburón, pregunté sus edades, qué les gustaba leer para dar la negativa y ofrecerles otra opción de lectura. La respuesta hizo que Zambrana entrara en escena; no era para ellos, era un regalo para su maestra de español, querían algo especial, juntaron sus cupones para poder comprarlo, pues tenían sólo uno por cada dos estudiantes y el libro tenía un costo de $25.00. Hubo foto, conversación, firma con dedicatoria e instante memorable.
En este 2025 un chico de 12 años pasó dos veces por la mesa porque quería El sonido de la ausencia. Era insistente, pero no era el libro para él, dentro de unos años sí, pero no a los 12. Orienté, pero insistía: ¿por qué no es adecuado para mí? Ya agotados todos los argumentos persuasivos hacia otras posibles lecturas, respondí con franqueza y sin filtro: porque el libro trabaja los temas de sexo, drogas, alcohol y suicidio. Su rostro fue un poema de comprensión. Desistió. Pero sé que cuando los años pasen lo buscará y se encontrará con una hermosa historia de amor y ausencia.
Mas la anécdota de redondo alegre de este año fue una chica de 17 años, evidente lectora. No tenía cupón. Estuvo un rato en la mesa y contemplaba extasiada la Colección Pasatiempo, sus dedos acariciaron la portada de El olor que dejaste al morir, lo tomó en sus manos y luego lo regresó a su lugar con un gesto que parecía suspiro. Dialogamos y al final me dijo: volveré mañana. Y volvió, hubo un Libro Fósforo de obsequio para ella, foto con El olor que dejaste al morir y sonrisa. No fue la única que volvió, varios lectores, pero en su mayoría adultos siguieron mi consejo de verlo todo primero y luego regresar. Y regresaron porque constataron que lo que les dije era cierto: lo que hay en nuestra mesa es único. También algunas personas que visitaron la feria en años anteriores estaban en busca de nuestra mesa para llevarse otro libro de nuestra autoría o conversar sobre los que leyeron. Debo decir que regresar a nuestra mesa era admirable porque estaba en el rincón más recóndito del salón.

En definitivo confío mucho en nuestro quehacer literario… Hay que cuidar a quien lee… buscar la lectura oportuna, el libro preciso y fomentar la libertad de elección. Por algo la palabra elector esta vinculada a la de lector.
La autora de El susurro de las aves
… es como pararse a contrapelo en medio de lo que bulle y arrastra, un pararse contra viento y marea, como si nos hubieran nacido raíces milenarias en los pies (…), a salvo de la muerte, la mudanza y la prisa.
Carmen Martin Gaite (sobre leer y escribir)
En una de esas redes en las que pueden seguir el rastro de Libros Pasajeros, me topé con un concepto de librería en línea muy particular. Puedes pedir el libro que quieras y la librera hace su magia. Si el libro existe, y está disponible, lo encuentra para ti: Inserta Puerto Rico. Deborah Cristal Soto Bonilla define su quehacer literario con los sombreros de escritora, emprendedora, mamá, promotora de lectura, maestra y de vez en cuando youtuber. Es autora de El susurro de las aves. Libro que leí el verano pasado por gusto, pero con la intención de que pasara el cedazo de entrar en la lista, de alternativas, de libros para mis estudiantes. Este año fue de las opciones de libros que podían leer y quien eligió la novela se conmovió hasta las lágrimas. En fin, que Deb Soto era de esos personajes con los que Libros Pasajeros teje afectos en esa dimensión paralela y al otro lado del espejo. Pero ese ser imaginario: la librera de Inserta, la autora de El susurro de las aves coincidió en tiempo y espacio en la Feria del libro con Libros Pasajeros. Desde Guayama llegó a mi Caguas como expositora. La vi y no pude dejar de pasar por su mesa a presentarme y regalarle un Libro Fósforo. Luego la autora de El susurro de las aves llegó hasta nuestro rincón y fue acción solidaria al llevarse tres de nuestros títulos: Pasajeros, Ocaso de Flores y El sonido de la ausencia.
Conversamos, hubo firmas y sonreímos por conocernos en este lado del espejo. Y ocurrió lo impensable. En un oleaje de gente, entre cientos de libros… la autora de El susurro de las aves detuvo el tiempo y entró en “Al salir del laberinto” y como buena librera quiso saber si los libros del escritor español (personaje de ese primer cuento de Pasajeros) eran reales… No hay palabras para describir lo que es ver el encanto de una lectora transitando por el puente colgante de las palabras que uno ha escrito. Gracias a Deb Soto por regalarme la imagen poética de una librera-escritora-emprendedora-promotora de lectura-maestra-youtuber-mamá que vive entre textos, en un mar de diversos ejemplares, en oleaje de gente, sumergida en la lectura de Pasajeros.
De Caguas a Camuy
Eso es leer, llegar inesperadamente a un lugar nuevo.
Gustavo Martín Garzo
Para la Feria Amigos de Cada media hora en Camuy, invitación inesperada y paraje nuevo, nos retamos para llevar tres ejemplares por cada título de Colección Pasatiempo: El olor que dejaste al morir, Antología o ramilletes de relatos para sonreír, El día que votó la mujer con patas de elefante. Tres ejemplares de cada uno parece poco, pero son libros hechos a mano, cada ejemplar tiene su particularidad. Mas fueron los libros que encienden los protagonistas de nuestra participación en la feria: la carnada.
El día que votó la mujer con patas de elefante nos dio a conocer con dos autoras puertorriqueñas María Zamparelli, que esperamos continuar la conversación que iniciamos en la feria y Yana Faris con quien intercambié letras.

Gracias a Cada media hora, y los Libros Fósforos, me encontré con la Guía Montessori que hace más de 20 años me acogió en su ambiente de Casa de niños en las casitas de la escuela Juan Ponce León en el barrio Juan Domingo para que hiciera mis horas de práctica. Fue un grato encuentro.




Sara, Rafael y yo (el junte de Libros Pasajeros para la Feria en Camuy) agradecemos compartir en Camuy con Izamaris y el club de amigos que gestó esta primera feria y esperamos participar el año que viene. Enhorabuena por esta iniciativa.
Hacia México
… la necesidad de leer ha forjado una sigilosa lealtad entre gente, que sin conocerse, ha empeñado sus esfuerzos en preservar el caudal de nuestros mejores relatos, sueños y pensamientos.
Irene vallejo
En unos días dos de los ejemplares de El olor que dejaste al morir de Zambrana y dos de Antología o ramilletes de relatos de mi autoría viajan a México en cita a ciegas en busca de lectores. El ejemplar de El día que votó la mujer con patas de elefante en unos días saldrá hacia Guayama, hacia unas manos y una mirada que sé que deseaban una cita a ciegas con Ana Roqué. Los dos ejemplares de la Colección Pasatiempo que siguen conmigo están en busca de lectores, si te arriesgas a una cita a ciegas con ellos o con un Libro Fósforo, escribe a librospasajeros@gmail.com.

En pocas palabras: Cada vez que elegimos una lectura nos lazamos a una cita a ciegas, al abrir el libro transitamos como trapecistas en ese puente colgante de palabras que nos coloca en la mirada ajena y fortalece nuestros cimientos. Brindo por más citas a ciegas en ferias librescas, en Camuy, en Caguas, al otro lado del espejo (y en este lado), pero sobre todo en libros.
Comparto: la mayoría de las citas que entretejen este escrito son de El manifiesto por la lectura de Irene Vallejo.

