En pocas palabras: Silencios, festejos y peregrinaje

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo porque como dice Francisco Umbral… Escribir es la manera más profunda de leer la vida.

Por: Rita Isabel

Como ritual cíclico retomamos palabras en noviembre. Mis dedos se posan en el teclado con timidez porque una vez más Libros Pasajeros se quedó sin palabras. El tiempo fue más prologado que el año pasado. Desde marzo no hay redondo alegre de garabatos en libretas ni apuntes en el teléfono, dizque inteligente, para luego llegar a las teclas y tejer palabras. Ni viandantes, ni pocas, ni siquiera runrunes…

En esta ocasión el día a día no me sobrecogió ni me sumió en un sin palabras elocuente mientras la luna se inflaba y desinflaba como el año pasado. Tampoco andábamos ardiendo la vida con tantas ganas que nos quedamos sin palabras. Simplemente recogí velas, me enrosqué como gongolí.

Quizás hay algo de eso de sobrecogerme… Tal vez, a lo mejor, quién sabe… el desborde del uso de la Inteligencia Artificial en esta red que navegamos (y a la que tanto me resistí, en un principio, en sus ramificaciones sociales) me tiene paralizada. Este que ha sido refugio, bálsamo, puente de palabras… el hogar virtual de Libros Pasajeros es donde me siento más vulnerable. Así que recogí velas o plegué las alas, me guarecí en el silencio. Hay otras consideraciones circunstanciales y existenciales para ese recoger velas, pero me amparo en la quinta enmienda.

No sé si este silencio fue de 4 tiempos…

Mas convencida que, como dice Irene Vallejo, sobre los abismos de las diferencias, la lectura (y yo añado la escritura como manera de leer la vida) ofrece puentes colgantes de palabras nuevamente me siento a escribir desde este lado del espejo.

¡Festejos en peregrinaje!

El silencio también se escucha, también se lee… o como demostró el trabajo del músico John Cage con la composición 4’33”: el silencio absoluto no existe. Me atrevo a expresar que sólo nos toca descifrar lo que dice.

El domingo 13 de septiembre esta gesta que ha sido Libros Pasajeros cumplió 13 años. Ese mismo mes mi hermana cumplió 60 años. La casualidad nuevamente se reflejó en el espejo… porque cuando en el 2023 celebramos la primera década de Libros Pasajeros mi cuñado cumplió 60 años. Como en el 2023, aunamos los festejos en peregrinaje por El camino de Santiago en el camino primitivo. En esta ocasión en el camino portugues con la ñapa de llegar hasta el fin del mundo: Finisterre. Y digo aunamos porque, aunque en ambas ocasiones no hice camino al andar (con Manuel y Elena y el resto de la tribu), los Libros Fósforos, libros que encienden acompañaron al grupo peregrino de parada en parada. Este año trece Libros Fósforos partieron del arco antillano para hacer peregrinaje por la península ibérica, en el 2023 no recuerdo la cantidad.

A veces la vida nos sorprende con casualidades que son pura literatura: el primer cuento que escribí, su germen nació en un viaje que hice a Santiago de Compostela en año de jubileo: verano del 1999. En esa ocasión tampoco hice El camino de Santiago ni llegué a uno de los lugares que me encantaría visitar antes de que deje de arder la vida: a Finisterre, al fin del mundo. Así que me emociona que mis letras, los libros que encienden llegaran a donde mis pisadas aún no han dejado rastro. Diez de los libros se quedaron en manos peregrinas, tres regresaron al Caribe en manos de mi hermana Elena, de mi querida Nancy y de mi madrina Magaly. Uno de esos tres llegó hasta Finisterre, y hasta posó para una foto en el fin del mundo, antes de regresar a nuestro monte.

Cada par de manos que recibió un librito, cada mirada que se iluminó con los Libros Fósforos, todas las personas que nos leen son la razón de ser y hacer de Libros Pasajeros. Quizás por eso rompo el silencio con estas palabras, pero… Las anécdotas maravillosas que me contó mi hermana de cada encuentro las atesoro tanto que preferiría compartirlas a voz si en algún momento se da la oportunidad.

Gracias a todas las manos, gracias a todas las miradas en estos trece años y contando; pero sobre todo mi gratitud infinita a Elena, Manuel, Edwin, Magaly, Pedro y Nancy por compartir mis letras en su hacer camino al andar.

Punto y aparte: Regreso a la espiral color gongolí luego de compartir este escrito, pero prometo, en algún momento incierto, compartir alguito de lo que ha sucedido desde el silencio. Sobre todo, explicar porque mis redes sociales parecen ser habitadas por La tribu del huracán.

Publicado por Libros pasajeros

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