En pocas palabras: Póstumo El Transmigrado de Alejandro Tapia y Rivera

Por: Rita Isabel

En mayo de 2016 conocí un texto que me hizo prometer que si volvía a guiar un proceso de aprendizaje lo compartiría. En agosto de 2019 retomé mi labor como guía Montessori de Erdkinder. Tuve la oportunidad de cumplir mi promesa y constaté que fue justo y necesario apalabrarme con la novela de Alejandro Tapia y Rivera. Pienso que hay textos que toda persona que desee entender nuestra identidad nacional, nuestra puertorriqueñidad debe leer y entablar un diálogo, en contexto, con los autores y autoras que nos han narrado, que nos narran.

Así que no me puedo conformar con haber cumplido mi palabra de compartir este escrito con mis estudiantes, creo que debe llegar a más personas. Hoy comparto mis primeras impresiones sobre el texto, comentarios que escribí en el 2016. Deseo motivar a quien se tope con estas palabras a leer Póstumo El Transmigrado. Tanto su primera parte Historia de un hombre que resucitó en el cuerpo de su enemigo, como la segunda Póstumo Envirginiado: O historia de un hombre que se colocó en el cuerpo de una mujer. Esta segunda parte es particularmente esencial para los debates públicos actuales. No sé si Alejandro Tapia y Rivera era un adelantado a su época o nosotros estamos atrasados a la nuestra.

Primera parte

Siglo XIX, Puerto Rico, Alejandro Tapia y Rivera… El acercamiento a la lectura de Póstumo el transmigrado: Historia de un hombre que resucitó en el cuerpo de su enemigo, viene precedido por esos tres elementos: una época, un espacio geográfico y un nombre. Su título ya nos adelanta, con simpleza, el nombre del personaje principal y el asunto de la novela. Mas el concepto transmigrado nos da otras posibilidades de interpretación o capas de lecturas.

Al buscar las definiciones de trasmigrar, en Diccionario de la Real Academia Española –en su primera acepción– se define el concepto como: Dicho especialmente de una nación entera o de una parte considerable de ella: Pasar a otro país para vivir en él. Luego, cuando leemos la segunda acepción, por contexto, entendemos que es la que debemos seguir: Dicho de un alma: Pasar de un cuerpo a otro, según opinan quienes creen en la metempsicosis. Sin embargo, si pareamos el título con el juego que hace el autor con los nombres de los personajes,  ¿qué habría detrás de esta historia? Sobre todo si regresamos a los elementos señalados al principio: siglo XIX, Puerto Rico, Alejandro Tapia y Rivera.

Comenzar la lectura, y completarla, nos lleva a buscar la intención de Tapia y Rivera al escribir esta historia. ¿Qué quería expresar? ¿Qué buscaba? Sin respuestas a estas interrogantes, comento la lectura.

Con una prosa simple e ingeniosa, con un tono lúdico y humorístico la voz narrativa nos presenta al personaje principal, Póstumo; y la doctrina que sustentará la historia, metempsicosis. La muerte y la vida y el transcurrir del tiempo marcarán el desarrollo de la historia. Alejandro Tapia y Rivera hila todo un mundo con la certeza de la reencarnación y las leyes naturales de ese universo se nos van presentando magistralmente a través de la acción de la novela y de los diálogos de los personajes, sobre todo con Póstumo.

El personaje principal, junto a Cósmico, Perpetuo, Horóscopo, y hasta cierto punto Postumito, nos presentan la excepciones a las reglas en el orden de ese mundo y lo que pasa cuando la disposición natural se altera. Por medio de varias reflexiones, diálogos o situaciones, atisbamos lo que, con la voz narrativa, Tapia y Rivera quiere expresar; o nos topamos con frases interesantísimas y dignas de generar conversaciones que estimulen el pensamiento crítico. Por ejemplo:

Eso estará bien para los que quieren prescindir de lo que fueron; pero para los que están conformes y encariñados con su existencia pasada, ¿por qué habrían de querer otra distinta y sin vínculo consciente con la anterior?  

Concluyó por gastarse su corazón y por no amar a nadie, temeroso de crear afectos para la muerte.

El amor no existe sin la absoluta preferencia del entusiasmo.

No amaba su país; le necesitaba por hábito, como el gato el hogar a que se acostumbra.

El debió comprender que la Eternidad no puede estar dentro del tiempo. 

La verdad sincera pierde con frecuencia la superioridad ante el artero disimulo.

¿Para qué necesita eso? ¿Usted no ha leído en algunos periódicos todos los días, que la Razón no vale cosa mayor, y que suele extraviar al género humano? Además sin ella se puede servir al estado; la intención es la que vale. No; yo no quiero empleados que tengan más razón que la de sus jefes. El que manda, manda; y cartuchera en el cañón.

La carne se adhiere a quien le da gusto, y prefiere los que son a los que fueron.

Perdóneme Vuestra Excelencia, pero yo creía que el hombre debía ser siempre uno mismo: el público y el privado. Es esa una dualidad que pretende dividir lo indivisible; el individuo.

La vejez comienza en el espíritu desde que empieza a pensar en la muerte.

Un elemento que me llamó la atención de forma particular es el tema de la desnudez, lo que provoca el cuerpo desnudo de Póstumo ensisebutado, o Sisebuto empostumado. Sus reflexiones, las reacciones a estar sin ropa me parecieron de una pertinencia y audacia literaria adelantada no a los tiempos en que se escribe y publica la obra, adelantada a nuestros tiempos; particularmente cuando se expresa que estaba doblemente desnudo: de cuerpo y de bolsillo.

La vida de Póstumo y su transmigración se desarrolla en Madrid, sin embargo, pudo ocurrir en cualquier época y lugar. Cuál era la intención de Alejandro Tapia y Rivera al escribir esta novela, no lo sé. Sí puedo expresar que es un texto excelente que transmigra de su época. Una lectura con un ritmo lúdico que atrapa en cada peripecia del personaje y genera que lector quiera llegar hasta el final.

En pocas palabras me pregunto: ¿por qué no conocía este texto de peculiaridades perpetuas, cósmicas y casi de horóscopo?

Segunda parte

Una vez más Alejandro Tapia y Rivera transmigra de tiempo con la segunda parte de Póstumo. Tapia y Rivera no solamente da voz a las mujeres, pone de manifiesto temáticas que todavía, hoy en día, trastocan los convencionalismos dictados por estructuras jerárquicas de poder y control: identidad y preferencias sexuales, bisexualidad, asexualidad, roles y perspectivas de género, entre otras. Además de presentar el tema del suicidio como lo hizo en la primera parte. Póstumo Envirginiado pasa de una caprichosa persona/espíritu inquieto y curioso, a una heroína con visionario apostolado feminista.

Fiel al mundo creado en la primera parte, la historia nos sumerge en el universo que se rige por las leyes de metempsicosis. Sin abandonar el ritmo humorístico y lúdico de la primera parte, se torna más filosófico o meditabundo. Cavilaciones y acciones se suceden y el Ángel Custodio se convierte en cómplice de las transgresiones de Póstumo y a su vez en consciencia de lo establecido que le recuerda que, a fin de cuentas, Virginia es un hombre enmujerado.

Al comenzar la historia tenemos un viaje anatómico interesante por el cuerpo de Virginia. Virginia sale y Póstumo se impone. Lo que comienza como un juego, se convierte en peregrinaje feminista. En algún punto de la historia, se alza Virginia/Póstumo en debate con su Ángel y como en un salmo responsorial responde, no en alabanza a Dios sino en defensa de la mujer.

En esta segunda parte, Póstumo transmigra y transmuta. La transmigración es una experiencia más profunda que en la primera, quizás esa honda vivencia se deba a la diferencia en motivación de Póstumo al transmigrar: la primera, la venganza, la segunda la curiosidad, la búsqueda… Y se devela un profundo cambio en su manera de apreciar el mundo femenino o a comprender su forma de actuar y adoptar como propia la lucha feminista. Interesante el contraste con los personajes de la primera parte que también transgreden como Póstumo las leyes naturales de la reencarnación, Horóscopo, Cósmico y Perpetuo, que no hacen nada productivo con su experiencia. No obstante, ninguno de ellos rompe por segunda vez con lo establecido como lo hace Póstumo.

En esta segunda parte España no es el único escenario, también lo es Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Alejandro Tapia y Rivera retrata la naturaleza humana; un ejemplo es lo que dicen de Virginia cuando regresa a la sociedad de Madrid como una inglesa liberadora. Lo que se comenta, y cómo se expresa, es el sentir de la resistencia al cambio, representa lo retrogrado y convencional de la época; pero suena a voces actuales ante los debates públicos de los cambios sociales del siglo XXI.

Esta segunda parte me parece más rica en matices, en profundidades filosóficas y en una intención más clara, para el lector, de lo que buscaba el autor. La mujer del siglo XIX habla, Tapia y Rivera le da voz. Sin duda alguna, este texto provoca, convence, cuestiona lo dado por imposición social y nos propone un enfoque interesante de las luchas feministas: para que la libertad brille en el mundo sin eclipses, es forzoso que sea para todos, a fin de que la tiranía no encuentre un solo corazón de esclavo donde refugiarse.

En pocas palabras: Entre los dos Póstumos, prefiero a Virginia. Mas el texto como un todo, primera y segunda parte, es una invitación al diálogo.

Publicado por Libros pasajeros

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