En pocas palabras: Otra maldad de Pateco de Ana Lydia Vega

Por: Rita Isabel

Lecturas esenciales… reitero que hay textos que toda persona que desee entender nuestra identidad nacional, nuestra puertorriqueñidad debe leer y entablar un diálogo, en contexto, con las autoras y autores que nos han narrado, que nos narran. Regresar a ellos, o leerlos por primera vez, en estos días nos puede guiar en el proceso de actuar y trascender de los debates superficiales en las redes a un debate serio y personal para tomar acción desde el discernimiento, separar el grano de la paja; porque hay acciones y actos acomodaticios u oportunistas, hay propósitos y despropósitos.

Recomendé la novela Póstumo El Transmigrado de Alejandro Tapia y Rivera, ahora recomiendo un cuento de Ana Lydia Vega: “Otra maldad de Pateco”. Este cuento, con un lenguaje coloquial y acento a leyenda o a cuento infantil, nos enfrenta a un conflicto muy familiar para todos y todas. Tanto para los que quieren negar que son afrodescendientes como para las personas que lo reconocemos, pero que ante un acto tan simple como llenar el censo nos preguntamos: qué demonios voy a escribir.

Me siento ante el censo como José Clemente, el protagonista del cuento, cuando el dios Ogún le dice: “Entre los tuyos está tu color: cuando seas uno ya no serás dos.” Y me cuestiono: ¿pero es que soy dos? ¿debo negar a mis otros ancestros para definir mi raza? ¿definir mi raza en el siglo XXI cuando sabemos que no existen? Ese torrente de preguntas surgen porque no soy de manera evidente negra y tampoco evidentemente blanca, pero la vida me ha enseñado que eso depende de quién me mire. Me refiero a lo de evidente.

Pateco Patadecabra, siempre travieso y burlón, con sus jugarretas es quien da pie al conflicto de este cuento. Así como a Patadecabra le gusta el enredo, a mí me gusta desenredar, hoy la recomendación no se limitará a invitarlos a leer la historia de cómo José Clemente recuperó el color. En esta ocasión la invitación va más allá.

El convite no es sólo a leer el cuento. Me gustaría compartir trabajos o palabras que han resonado en mí en distintos momentos de mi vida y que en estos días en que hablar de racismo y discriminación es ineludible, por razones trascendentes y por las que no lo son también, cobran un sentido particular.

La recomendación incluye: leer el cuento de Ana Lydia Vega, escuchar la canción de Jarabe de Palo “En lo puro no hay futuro”, buscar información y estudiar sobre el trabajo de la fotógrafa brasileña Angélica Dass, buscar las expresiones de Morgan Freeman referentes al racismo en varias entrevistas que le han hecho en diferentes momentos y buscar una entrevista a Roberto Clemente que circula en las redes donde expresa (y uso la traducción que compartió BoriFrases en sus redes junto al video): “Soy negro y puertorriqueño… tengo que portarme bien pues tengo, tal vez, más responsabilidad que otros. Respeto a todos los seres humanos y recuerdo que mis padres me decían que no diferenciara a la gente por su raza, credo o color.” Más adelante añade: “No quiero que me traten como a un puertorriqueño, o a un negro, ni nada semejante. Quiero ser tratado como una persona que viene a trabajar.” Ahí lo dejo para que la busquen y la escuchen completa.

“No hablemos de diversidad porque hay que hablar de diversidad. Hablemos porque es de verdad lo que existe en el planeta en el que estamos viviendo y es la esencia de la especia humana.

Angélica Dass

Yo voy a dejar de llamarte blanco, y voy a pedirte que me dejes de llamar negro.

Morgan Freeman

La humanidad debe trascender, es evidente que somos más los que rechazamos cualquier tipo de discrimen (lo que incluye el racismo) y que repudiamos las injusticias; sin embargo, somos más, pero no somos todos. En las estructuras de poder están cobijados muchos de esos que no están en los más. Convivimos con ellos y en ello, es en esa convivencia que debemos trabajar por transformar y trascender para jamás caer en lo que repudiamos. Es momento de erradicar el discrimen, la intolerancia (venga de donde venga, sistematizado o no) y aspirar a superar la tolerancia para lograr celebrar nuestra diversidad y reconocer nuestras raíces: TODAS. El pasado (y las obras realizadas en él) no se puede ocultar ni censurar, ¿analizar críticamente y en contexto?: sí.

En pocas palabras: “Otra maldad de Pateco” es un cuento literariamente exquisito que nos enfrenta a un conflicto y que por ello llama a la reflexión profunda y al análisis crítico, su final siempre me perturba; en fin, una lectura oportuna para estos días.   

Publicado por Libros pasajeros

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