Ramonita: Cuarta entrega

Por: Rita Isabel

De dones, hadas, saberes y comunidad

Ramonita

Aquel día enciclopédico, en la LU-2, el suelo de terrazo vibró. La estrella en el suelo de la sala se sintió esplendente, el diamante en el piso del comedor tintinó, la gama de colores en la terraza parecía más viva que nunca. Las pisadas, en sube y baja, del que sabía cuándo y cómo usar sombrero cargando aquel lujo del saber estremecieron toda la casa. La joven Ramonita sintió que toda la familia recibía un don, la belleza de un privilegio producto del sudor, el sacrifico, las privaciones, el esfuerzo y el incansable trabajo de la de una historia de Flores, su mamá, y del de un silbido de un tres de marzo, su papá. La casa fue habitada por libros y Letraherida además de custodia entusiasta de los libros escolares que cuidaba durante el año para luego devolver, ahora se extasiaba y se esmeraba en el cuido de las enciclopedias familiares que permanecerían indefinidamente con ella.

La llave del saber abrió pasó a búsquedas y hallazgos, aprendizaje para la vida y de vida. La UTEHA fue aliada y referencia constante en sus tareas escolares. La Literatura Universal la consagró como letraherida y El tesoro de la juventud, como bien dice su prólogo, fue Un verdadero cuento de hadas en el que Ramonita conoció al hada Sabiduría, que ya no viajaba en las nubes ni en las gotas de rocío y las alas del viento como las hadas de antaño, sino en los medios de locomoción moderna.

Junto a Sabiduría, la joven Monín fortaleció su aprendizaje de francés y descubrió el libro de los por qué, el de la Tierra, el de América Latina, el libro de los juegos y pasatiempos y el de los hechos heroicos, también el de nuestra vida y el de los dos grandes reinos de la naturaleza, el de hombres y mujeres célebres, el de las narraciones interesantes, el de los países y costumbres, el de la poesía, el de las cosas que debemos saber, el de las lecciones recreativas y el de los libros celebres. En ese último se topó por primera vez con Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Julio Verne… se amplió su mundo literario gracias a aquel tesoro familiar.  

En el hogar de la sietemesina Antonia y de Antero, el del silbido de un tres de marzo, los dones se compartían y las bendiciones eran para el bien común. La LU-2 fue punto de encuentro, espacio de estudio, ambiente de aprendizaje y camaradería para las compañeras de escuela de Ramonita y las de sus hermanas y hermano, asimismo para parientes y amistades. El saber fue expansivo, cooperativo, al alcance de quienes lo necesitaran. Ramonita se nutrió de letras, amistad, saber diverso y actividad humana: comunidad.

Publicado por Libros pasajeros

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