En pocas palabras: Trece años de Libros Pasajeros

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo porque como dice Francisco Umbral… Escribir es la manera más profunda de leer la vida.

Por: Rita Isabel

Y llegó el momento incierto (que al llegar se transforma en oportuno, cierto y puntual) para contar un chin más de lo que ha ocurrido desde el silencio.

Trece años, el domingo, 13 de septiembre de este 2026 fue el decimotercer aniversario de este imaginario que es Libros Pasajeros.

Nuestro quehacer creativo se nutre de casualidades, se sostiene de instantes oportunos y momentos de redondeo alegre o espiral contentura que se tejen de ensueños con alguna combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar y nos sorprenden; pero sobre todo de casualidades que nos encanta revestir o redefinir como causalidades. En el escrito anterior de “Festejos, silencio y peregrinaje” contaba que a veces la vida nos sorprende con casualidades que son pura literatura. Compartí que el primer cuento que escribí nació en un viaje que hice a Santiago de Compostela en año1999.

En ese primer conjunto de tejidos de palabras (Como semblanzas o seis relatos pasajeros que luego mutó a Pasajeros) además de “Al salir del laberinto”, se tejió la existencia de “Legion de niñas”. Para mí “Legión de niñas” es un cuento y personaje entrañable y suena en su historia el eco de la leyenda de “La llorona”. Ese personaje, Legión de niñas, nació de casualidades y su existencia literaria está llena de anécdotas casuales y causales. Una de ellas es cómo me encontré con la Llorona de otra manera y cómo me conmovió escucharla. Parto de la premisa que las personas que me leen conocen la leyenda de “La llorona” y sus diversas manifestaciones en distintos lugares de Latinoamérica con especial énfasis en México (Aquí comparto un enlace que habla sobre el origen e historia de la leyenda de la Llorona).

Lo que desconocía hasta hace unos años es que existe una vasija silbadora a la que se le llama Llorona. Es un instrumento de barro, artesanal. Como artesanía, entiendo, por lo que he indagado que se inspira en piezas prehispánicas mexicas o aztecas. La vasija llora… un sollozo de lágrimas, llanto de mujer, que llora junto al agua. Gracias a Pilar Lara conocí a la Llorona y hoy Libros Pasajero cuenta con el privilegio de custodiar una vasija que solloza. La he adoptado como nuestra pieza central, junto a las palabras, para celebrar cada año de Libros Pasajeros. Es una tradición que comenzó el año pasado y que en este decimotercer año repetimos. Si les cuento que en ambas ocasiones el cielo se ha desbordado en lluvia copiosa cuando escuchamos su tonadilla de lágrimas en mis manos, imagino que dirán que es un sollozo de casualidad. No sé si se preguntarán por qué festejamos con lágrimas: Porque de lágrimas somos. Hay un escrito del libro de Eduardo Galeano Espejos: Una historia casi universal que resuena en nuestro quehacer literario; se titula “De lágrimas somos” y se remonta a las tierras que hoy llamamos Egipto.

Hoy escribo todo esto como preámbulo para compartir un guiño de cómo celebramos en el hogar de Libros Pasajeros (desde el silencio, desde este lado del espejo) desde la mirada de Sara al junte familiar que se dio cita para festejar nuestros trece años. En esa mirada podrán escuchar, en la voz de Elena, el escrito “De lágrimas somos”, también serán testigos del canto(llanto) de la Llorona.

En pocas palabras: Me reitero en agradecer. Gracias a todas las manos, gracias a todas las miradas en estos trece años y contando; pero sobre todo mi gratitud infinita a la familia de sangre y de palabra que habita en el imaginario que es Libros Pasajeros.

En gratitud total e infinita…

Punto y aparte: Aún me falta explicar por qué mis redes sociales parecen ser habitadas por La tribu del huracán. Ya les contaré.

Publicado por Libros pasajeros

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