¿Por qué escribo(como escribo)? 2

Por: Rita Isabel

       Dejémonos de tanto cuento y tirémonos de pecho en lo hecho. Dicen que al buen entendedor no se le dice demasiado; por lo que agarremos la verdad y no le soltemos el rabo: ¿por qué escribo(como escribo)?

          Escribo porque leo, pero sobre ese punto me expresaré más adelante. Según Juan Ramón Jiménez, cualquier punto es un punto de partida, así que la pregunta por qué escribo como lo hago será el punto desde donde partiré para desarrollar este divagar. Admito que, tengo la mancha de plátano como tatuaje en mis letras; así que cuando redacto, calculo cálidamente[1] cada palabra, calibro lúdicamente cada frase y como cada cosa tiene su sitio y hay un sitio para cada cosa –sin querer queriendo–[2] en mis escritos podrán probar un ñaqui, y mucho más que un ñaqui, del español puertorriqueño.

          Escribo desde la cuerda floja como aprendiz consecuente y humilde de su lengua vernácula, que calza letras y que siempre anda con el sombrero de lectora y no con el de escritora, aunque escriba. (Porque, como dice mi hermana, el que uno cante no es sinónimo de que uno sea cantante o cantora, de igual manera con el arte y oficio de escribir.) Narro con un chin de embeleco y un fracatán de absurdos aparentes. No obstante, en esa cuestión de lo absurdo me amparo en el refrán: hay cosas que parecen ser, no siendo, y otras que siendo, parecen no ser, y otras, que se están viendo y no se pueden creer. Intentaré dejar a un lado el absurdo en este divagar en letras para concentrarme en que no escondo que mis escritos son como el coquí: de dedos libres y de cantar que se extiende más allá de nuestras guardarrayas caribeñas. En eso emulo al autor de Platero y yo, ya mencionado anteriormente; él dice, andaluz universal; por mi parte, afirmo, boricua universal. Además me he tomado muy en serio la exhortación del poeta peruano José Santos Chocano: Cuanto más es uno de su raza y de su tierra, más universal se puede llegar a ser, que en los poetas como en los árboles las frondosidades más amplias corresponden a las raíces más profundas. ¡Puertorriqueños: amad a Puerto Rico! Y para acentuar aun más esta idea cito nuevamente a Juan Ramón Jiménez: Universal, pero universal diferenciado. Si no, no.

          Parto de la premisa, quizás equivocada, que mi identidad puertorriqueña(antillana, caribeña, latinoamericana, americana, hispanoamericana), mi idiosincrasia isleña de monte adentro es lo que me hará universal diferenciada. Y para los que se preguntan ¿si tengo lectores que no son puertorriqueños y me entienden? Como semblanzas o seis relatos pasajeros, mi libro transeúnte, ha pasado, de mano en mano, por países de América y Europa y sé, sin lugar a dudas, que lectores dominicanos, panameños, argentinos, españoles han disfrutado su lectura (en otros países ha pasado de lector en lector, pero no tengo la certeza de que lo hayan disfrutado por eso no los menciono). Por otro lado, este blog es ejemplo de que sí me leen y creo que me entienden; por lo menos sé que me han visitado de manera recurrente: desde España, Argentina, México, Brasil, Uruguay, Colombia, Chile, Perú. Recalco que esos son los países recurrentes y constantes, el mapa es más amplio.

          Sin embargo, aunque suene un poco contradictorio, escribo en español, así sin apellidos; porque el español, que es la sangre de mi espíritu –y con eso parafraseé un poco a Unamuno para no citarlo– es una lengua diversa en la unidad, aunada en la variedad, en lo heterogénea y hasta en lo contrastante. Una lengua que no es inerte, un idioma activo, inclusivo y no exclusivo de áreas geográficas o neutralidades. El español en el que escribo está vivo y coleando con fuerza, acepta los puertorriqueñismos, así como los han incluido en el Diccionario de la Real Academia Española. Creo que con lo antes expresado, y como lo expresé, comienzo a responder a la pregunta ¿por qué escribo como lo hago? Escribo como lo hago porque me recreo al hacerlo. ¿Cómo lo hago? Quizás sin complejos nacionales, tal vez sin obsesiones internacionales y posiblemente sin problemas de identidad; a lo mejor, quién sabe.

[1] Esto viene del fríamente calculado del Chapulín Colorado, evidencia que mis letras no solo están tatuadas con la mancha de plátano.

[2] Esa es del Chavo del Ocho.

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4 comentarios en “¿Por qué escribo(como escribo)? 2

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