En pocas palabras: El sonido de la ausencia de J. A. Zambrana

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo…

Novela: El sonido de la ausencia de Jesús Adrián Zambrana Rodríguez  (200 páginas)

Mi relación con el libro: Fui lectora cero de la novela

¿Cuántas veces muere Ignacio? Así nos interpela El sonido de la ausencia cuando lo tenemos en las manos. Antes de comenzar a leerlo, si pasamos las páginas, nos topamos con las imágenes que Osvaldo Budet dibujó para casi todos los textos que lo componen y para el colofón.

¿Qué sabemos de El sonido de la ausencia? Es el primer libro del escritor puertorriqueño J. A. Zambrana. Se publicó en julio de 2016. En septiembre de 2017 obtuvo el premio International Latino Book Awards como mejor novela de misterio en español, galardón que fue precedido, en enero del mismo año, por una excelente reseña en Tinta fresca de José Borges. En la segunda novela de Zambrana, y tercer libro, Tiburón (2022), Ignacio regresa como un personaje secundario y conocemos lo que realmente pasó con los protagonistas de El sonido de la ausencia. Por lo que ambas novelas pertenecen a un mismo micro mundo.

En El sonido de la ausencia hay un hilo conductor, la historia de Ignacio y la ausencia-presencia de Milenia. Sin embargo, desde otro punto de vista, el asunto podría ser diferente; perspectiva que abordó el profesor de Creación literaria, escritor y reseñista José Borges cuando expresó que el libro es más como una producción musical, como los discos de rock de la década de los setenta. Recapitulemos, estamos ante una novela que pertenece a un micro mundo y es como un disco de rock de los setenta. ¿Algo más?

Lo musical es lo que me lleva a compartir estos comentarios a siete años de su publicación. Destacaré los elementos sonoros que presenta; comienzan en la dedicatoria. (Aunque ya el título…) La primera persona a la que se le dedica el libro evoca la perspectiva Ignacio-Milenia-ausencia, pero la segunda lo lleva a otra lectura que le da el carácter musical a la obra. A eso se le añade el apellido de Milenia, las canciones de fondo o las citas de canciones (que funcionan como “riffs”) que marcan cada relato y el orden en el que se divide el libro:

  1. Antes del eclipse: Un preludio a ritmo de blues
  2. He muerto tantas veces: Nocturnos de heavy metal
  3. Un bis en ficción pulp (An encore in pulp fiction)

Los amantes del rock apreciarán mejor que yo esta historia y reafirmarán lo expresado por Borges en su reseña. ¿Qué a quiénes se le dedica el libro? ¿Cuál es el apellido de Milenia? Toca leer la novela.

Recalcaré otro elemento novedoso. En mis primeros intentos de catalogarlo, afirmé que era una novela escrita en cuentos. ¿Novela escrita en cuentos? Aquí está el “algo más”. No, esto no es correcto, porque dos de los textos que la componen son esbozos de novela: “Tristeza colgada”, mi fragmento favorito que alude a las leyendas urbanas y “El olor que dejaste al morir” que nos encierra en Caja de muertos. Además, aunque la voz narrativa intenta engañarnos, o se engaña a sí misma, al decirnos que “Génesis” es un prólogo introducción puesto al final, no lo es. Es un fragmento más de la novela; porque quizás esta no es la historia de Ignacio y Milenia, tal vez esta es la historia de una novela llamada El sonido de la ausencia que asesinó a su autor Ignacio Ibarra, pero prefiero sentir, sentipensar, que todo gira alrededor de Ignacio y Milenia… sonido y ausencia. Al leer Tiburón la interpretación que prefiero se acentúa, pero solo en el micro mundo al que pertenecen ambas novelas, de manera individual no necesariamente.

Me atrevo a comentar que el ser o no ser le otorga un lugar significativo en la narrativa puertorriqueña de las primeras décadas del siglo XXI. Sobre todo, porque se publica años antes que comenzara lo que llamaré el “fenómeno”, en Puerto Rico, que Luccia Reverón ha nombrado como cuenvela: de libros con cuentos que tienen el mismo protagonista y que al leerse juntos es como leer una novela. Puntualizo que, aunque el nombre acuñado es novedoso y el acercamiento particular, es una exploración que no es nueva y ya Agatha Christie, Arthur Conan Doyle y Maurice Leblanc han explorado esta fórmula y no son los únicos. (De hecho, Trece puntos de araña podría ser parte de este «fenómeno» porque lo han catalogado como una novela cuenteada, pero lo escribí como libro de cuentos y experimentación lúdica con las guardarrayas del género).

Sé por el autor que, antes de la publicación, hubo quien afirmó que así no se cuentan historias. Voy a responder a esa afirmación tan categórica, y con la que no coincido, con las palabras de José Borges en su reseña, que acertadamente tituló «Frecuencias alternas»: no hay alarma, se permite en literatura.

Zambrana juega con textos que aluden a leyenda que ya mencionamos, a anécdotas como “Estacionamiento reservado”, a  homenajes como “Queremos tanto a Gustavo”, a esbozos de novelas y a prólogos para construir un todo que es novela. Y no es equivoco es intención. Esto genera un libro que no es híbrido porque es pura narrativa, que tiene varias capas de lecturas y le da un sitial en las letras puertorriqueñas porque nos presenta una nueva propuesta tanto en el cómo como en el qué. No niega las influencias culturales estadounidenses, pero tampoco las latinoamericanas, no habla de la identidad nacional pero lo puertorriqueño, a principios del siglo XXI, está muy presente y a la vez trasciende los linderos isleños. Me atrevo a afirmar que es un texto como diría Juan Ramón Jiménez: Universal, pero universal diferenciado.

Como expone el protagonista en el Génesis del libro, es como un mosaico virtual en el que cada pieza es una imagen de la realidad, vista desde lo onírico y lo alucinante.  ¿Cuántas veces muere Ignacio? No lo sé, pero al final, esta novela nos cautiva al ritmo de la muerte, el sexo, las drogas y, principalmente, del rock n’ roll.

En pocas palabras: En la respuesta a cuántas veces muere Ignacio, en el micro mundo al que pertenece junto a Tiburón y en la presencia musical en su estructura y narrativa es donde radica la genialidad de El sonido de la ausencia. Desde mi perspectiva, es un libro memorable.

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Publicado por Libros pasajeros

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