Como las cabras: Huellas

Por: Rita Isabel

En el patio una docena de niños: un trío de cuatro años de edad, un dúo de seis, un cuarteto de cuatro, otro dúo pero de cinco y uno de tres, disfrutaban. Once en círculo y uno en el centro como una bolita a la espera de elegir y actuar como animal. Jugaban. Las risas ya eran carcajadas silenciosas por la complicidad de la ausencia o presencia lejana del adulto. Cantaban. Todo comenzó cuando le tocó el turno al de tres años de edad, todos menos el del centro, como lo habían hecho once veces antes, cantaron al unísono pero como directora del coro tenían a Lucía que era la experta en animales:

Un animalito anda por ahí.

¿Será un gatito o será una mariposa?

¿Vamos a ver qué es?

Los ojos se ampliaron en gesto de maravilla a la vista. Mariposa, mariposa susurraron. Mariposa, mariposa corearon. Mariposa, mariposa carcajearon. ¿Raúl?, cuestionaron y Raúl con movimientos orgánicos de aumento y transformación regresó a su forma habitual. Pelearon por el próximo turno. Cedieron ante Pedro. Con cosquillas en el cuerpo por la expectativa, con empalagosas miradas como quienes atisban el suspenso en el aire y con la risa a punto de estallar, cantaron:

Un animalito anda por ahí.

¿Será un perro o será una culebra?

¿Vamos a ver qué es?

Sin demasiado disimulo, entre sobresaltos y carcajadas de susto, con entusiasmo en la voces corearon: culebra, culebra. Luego de disfrutar el zigzagueante movimiento reptil dijeron, Pedro, y Pedro con movimientos ondulantes y de transmutación regresó a su forma habitual.

Lucía repartió los turnos al tin marín de do pingüés, cúcara mácara títere fue: Paola, Adiel, Luis, Lucía, Héctor, Mía, José Miguel, Armando, Gabriel, Amilcar. Cuando a Lucía se le ocurrió dar como alternativas elefante y gongolí y Gabriel decidió ser elefante, supieron que no podrían continuar. Gritaron su nombre de inmediato. Ahora tendrían que explicar aquellas marcas de huellas de elefante en el patio. Amilcar se quedó con el deseo de ser un ornitorrinco, un coquí, una piraña o lo que fuera.

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3 comentarios en “Como las cabras: Huellas

  1. Muy bueno! Me dejó con las ganas de seguir leyendo…te deseo mucho éxito…ese cuento sirve para Carnaval, me lo estaba imaginando!!! 🙂 Bendiciones Rita!!! Un beso y fuerte abrazo!!!

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