«Acabo de terminar el libro… me siento extraña. Compartí en el segundo tomo
algo que me salió del corazón cuando lo terminé, pero en este instante no sé
lo que siento. Aunque quisiera explicarlo, no puedo. Bueno, les agradezco la
oportunidad de ser parte de esta aventura. Coordinamos para proseguir con el
peregrinaje.
un abrazo;
Magaly
P.D.
Tenías que poner una advertencia para que los que lean el libro no te hagan
responsable de cualquier resultado emocional adverso ocurrido a partir de la
experiencia con la lectura.»
Entremés: de ñapas a ñaqui
Por: Rita Isabel
Ventolera
ramo de nomeolvides
parpadeo ante tu visita
La ventolera de marzo trajo hasta aquí las Ñapas de Como semblanzas o seis relatos pasajeros. Respecto a qué son las Ñapas, como mencioné en la Nota previa o los recovecos del titular del libro: Quizás son un acto de justicia tardía para reivindicar a los poemas que escribí en una época en que ansiaba escribir cuentos. O, tal vez, son un capricho más de esta osadía de palabras. A fin de cuentas, entre ñapa y ñapa lo que hay es puro cuento revestido de semblanza. En fin, que entre cuento y cuento el lector de Como semblanzas o seis relatos pasajeros se topa con estos intentos-poemas (o poemas-intentos) que salpican de color las historias que se narran; y reafirman la ligereza de lo pasajero en cada cuento. Esperamos que disfruten de este ñaqui de nuestro libro viajero.
Solo un pasillo
Solamente un pasillo;
espacioso acogedor,
frío y añejado,
con sonido ahuecado,
disuelto, definido,
esperado y aliado.
…
En noche de olor a rancio
de miradas despreocupadas
de risas que narran caricias,
por la ausencia de luz
en el hueco exacto
que traza mi cuerpo.
…
Sólo un paso;
nombrado, dibujado
en un pestañear
en un suspirar
perdido, despedido
pensado y amado.
Ñapa: color rojo laberinto
…
¿Qué quiere usted?
Ambos a dos
el inicio del desencuentro
ambos a dos
un instante de desamor
ambos a dos
matarile, rile, adiós.
Ñapa: color ausencia de luz
…
Deprisa
El cielo está gris,
de un gris sonrosado,
a su lado
o a diestra y siniestra,
ronronea
el rugir constante
de la falacia tiempo…
montada en cuatro, seis
o diez ruedas.
Ñapa: color rosa extemporáneo
…
¿Por qué nadie llora?
(Ayer a Madre Teresa, hoy a la legión de niñas)
Bajan cabeza, comentan pesares
llueven palabras, comparten lugares
ninguna mejilla brilla de mares
ningún adiós moja su viaje.
Ñapa: color verde esperanza
…
Tanteo por dos versos
Ese admirable rey mago
entintado de marrón,
ese tierno anciano sabio
de negra azúcar su piel,
ese amable amigo negro
de espíritu musical…
…
Esa niña joven tímida
de arena color su piel
que en su mirada refleja
una sonrisa a los tres
en una caricia teje
el amor que ya no fue.
Ñapa: color café con un toque de verde limón
…
Breves
1
Después de cauta espera
el alma vibra
de asombro y sorpresa.
2
El gris de la penumbra
sólo espera,
el asalto del reloj.
3
Adherida al retorno
tras largo viaje
zozobra y sombra.
4
Aprendiz apacible
el sueño vence,
la noche avanza.
5
Saludar al gris del alba
es inmutarse
ante el eco del reloj.
6
Medio sordo,
el siniestro escucha
el palpitar de la falacia tiempo.
Ñapa: color azul infinito

Runrún 3: Tras el rumbo de los 12
A continuación un recuento del rumbo de los 12 libros pasajeros: «Como semblanzas o seis relatos pasajeros»
1. El primero de los doce aún anda en las primeras manos que lo recibieron, en Trujillo Alto.
2. El segundo también permanece en el primer par de manos que lo acogieron en Vancouver, Canadá. Su primera lectora, que está de visita en la isla, nos contó que ya terminó los primeros dos tomos y que le encanta el poema «¿Qué quiere usted?» de la Ñapa color ausencia de luz.
3. El tercero, por lo que sabemos, ya va por su tercera lectora, en algún lugar de Puerto Rico.
4. El cuarto ha pasado por varias lecturas en la Biblioteca pública Dr. Pedro Albizu Campos en Caguas.
5. El que partió a Barranquitas —¡una lectura a dúo!— se rumoraba que luego pasaría por varios manos en Ponce y de ahí, aún no sabemos.
6. El que viajó a Miramar, Florida, aún permanece en el primer par de manos.
7. Otro —en lo que encuentra un par de manos fuera de la isla que deseen acogerlo— se pasea de mano en mano por el sector La Mesa en Caguas, Puerto Rico.
8. Del que partió hacia España sabemos que llegó a sus primeros lectores.
9. Y hace poco nos enteramos que el que partió hacia Chile llegó a su destino.
10. El que yacía en CREARTE partirá o partió también a Chile.
11. El libro que andaba por Hato Rey decidió cambiar de planes y alzar vuelo; viajó rumbo a Vancouver hace un tiempito y se dice que luego pasará a Boston.
Es curioso que dos de los libros decidieran cambiar su rumbo y lanzarse, casualmente, a dos destinos que otros libros ya habían alcanzado: Vancouver y Chile.
12. Y todo este recuento para celebrar que… ¡por fin podemos confirmar el arribo de un ejemplar en Italia!
LOS 12 YA SON ANDARIEGOS
Runrún 2
Divagando sobre libros
Por: Rita Isabel
De los libros se ha dicho tanto o más, de lo que se ha dicho en los libros.
Jorge Luis Borges escribió que no podía imaginar un mundo sin libros y que del sinnúmero de instrumentos que el ser humano ha inventado el libro es clase aparte; pues es la extensión de la memoria y de la imaginación. Sin embargo, sé que muchos hemos temido a ese mundo sin libros que no podía imaginar Borges o a un mundo con libros pero sin lectores. Mas con un chin de aprensión me atrevo a afirmar que el libro se ha mantenido presente en nuestro cotidiano mimetizándose, se ha hecho parte de la red de circunstancias tecnológicas y sociales que han conformando nuestra vertiginosa realidad desde el llamado corto siglo XX. Y se ha enfrentado al hecho de que, hoy en día, comparte con otros medios su rol de ser la extensión de nuestra imaginación y memoria. Ha llegado a hacer alianzas estratégicas con esos medios, lo que ha dado como resultado sendos beneficios.
El libro ha evolucionado, se ha transformado sin dejar su esencia atrás; como tradición viva que se renueva y se transgrede a sí misma para trascender y perpetuarse, multiplicándose caleidoscópicamente. Y a pesar que el libro como objeto, tangible y palpable, pueda parecer una especie en peligro de extinción, la idea del libro-objeto, libro intervenido, libro del artista, libro como objeto de colección, libro cartonero, libro artesanal, arte del libro, libro como libro, libro con papel, libro-obra… persiste, permanece, perdura de manera airosa.
Pero como no viene de más promover la lectura de esos libros-obra, libros-objetos, libros-libro —y porque a veces nos inquieta la posibilidad de que los lectores muten y dejen de leer por placer, por decisión y voluntad propia, que dejen de desear palpar los libros, dejen de percibirlos como una experiencia sensorial, tangible, que nos vincula con otros seres humanos— aquí nos tienen… liberando libros, validando y honrando su efímera permanencia.
Para nosotros el libro es maestro y aprendiz, es compañía y soledad, es silencio y algarabía, es regalo, conocimiento, aprendizaje, cosa seria, es acción y reacción, es pasatiempo, es diversión recreativa, es lúdica vivencia, es fuente de placer y reciprocidad, es posibilidad casi infinita. Para nosotros los libros resisten el paso del tiempo. Libros pasajeros es la excusa para liberar libros espejos, libros viajeros, libros andariegos, libros vivos, libros portales, libros sorpresa y asombro, libros y más libros y con ello brindar por la lectura, por como nos vincula, por la relación entre lectores y escritores, brindar por lo que Joseph Brodsky entiende que es el objetivo de nuestra existencia: la literatura. Pero sobre todo para brindar por los juntes/espacios creativos que van del dicho al hecho…
¡SALUD!








