Hoy, que hubiese sido la tercera parada(presentaciĂłn) en Caguas, comparto una de las versiones de “LegiĂłn de niñas”. Los relatos “Cuando la muerte acecha con ropaje de inocencia” y “LegiĂłn de niñas” para muchas de las personas que han leĂdo el libro son el corazĂłn del micro mundo que es Pasajeros. Estas historias nacieron por la necesidad de expresar lo que sentĂa cada vez que leĂa o escuchaba una noticia de maltrato infantil, negligencia y muertes de niños, de niñas en Puerto Rico.
La “LegiĂłn de niñas” que viaja en Pasajeros no es la versiĂłn original, ni la que leyeron los lectores de “Como semblanzas o seis relatos pasajeros”. Son más de cinco versiones. Deseaba, en la presentaciĂłn que estaba programada para hoy en Caguas tener libros hechos a mano con las versiones de «LegiĂłn de niñas». Ya será…
Hace poco me obligaron a hacerme mujer. No ha sido placentero. Me conjuraron una legiĂłn de niñas. Se sentĂan abandonadas e invocaron mi compañĂa.
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Somos una legiĂłn de niñas. Todas tenemos menos de cuatro años. Todas, menos la niña que hemos encarnado; ella tiene cuatro años y nos regalĂł nuestro nombre: Rebeca. Nos sentĂamos solas. Necesitábamos una madre que nos acompañara. Una madre con un niño en brazos. Por eso la convocamos, fue un acto de justicia. Ella, esa, eso, nos habitĂł; ahora nosotras habitaremos con ella.
Somos Rebeca, una legión de niñas muertas. Encarnamos un cuerpo de una niña de cuatro años. Somos visibles para los elegidos, mas no tangibles. Nos sentimos solas porque ya no tenemos aliento. Convocamos a la muerte para que fuera nuestra madre. Una madre con un niño en brazos. Un niño que murió como nosotras. En nuestra isla, la muerte se paseará con ropaje de inocencia. Conversaremos con los que les ha llegado su hora. Los acompañaremos de camino a la cesación de la vida. Nuestra mirada indiscreta, inquisidora, se posará sobre cada uno de ustedes. Seremos el lazo entre lo vivo y lo muerto.
Somos Rebeca: muerta por la distracciĂłn de su padre, un hombre trabajador, responsable y recto, que olvidĂł que su hija estaba en el carro y que antes de llegar al trabajo debĂa llevarla a la guarderĂa.
Somos Rebeca: muerta cuando una mujer honesta, trabajadora y bondadosa la atropellĂł, pues la luz del sol la cegĂł y no vio que en la calle caminaba una mujer empujando un cochecito. La madre pasaba por la calle porque la acera por donde debĂa caminar estaba ocupada por una hilera de autos mal estacionados.
Somos Rebeca: muerta con apenas unos meses, a causa de los golpes que su padrastro le propinĂł, su madre no podĂa vivir sin un hombre. El padrastro era un buen proveedor, pero carecĂa de autocontrol.
Somos Rebeca: muerta al jugar con un arma de fuego que su papá guardaba para proteger a la familia.
Somos Rebeca: muerta cuando su madre amorosa —una mujer bajo una gran depresión— decidió quitarle la vida para luego suicidarse.
Somos Rebeca: muerta por una bala perdida.
Somos Rebeca: muerta al ahogarse en su propio vĂłmito y ser sepultada por las manos maternas en el congelador de la nevera del que fue por cinco meses su hogar.
Somos Rebeca…
Ahora acompañamos a la muerte que se hizo mujer por nosotras. Y que, por peticiĂłn nuestra, carga en sus brazos —maternalmente— a un crĂo que falleciĂł con solo dos meses de existencia. Su cuerpo presentaba catorce fracturas a la hora de la muerte. En nuestra isla la muerte es una madre con un niño en brazos. Eso nos facilita dialogar con los que están por morir. Cruzamos nuestra mirada indiscreta, inquisidora, con los elegidos. Enlazamos a los vivos con su muerte para intentar comprender…
Ayer fuimos unas, hoy somos otras y esperamos —porque es justo y necesario— que pronto no seamos ninguna. Por el momento, hasta que cesen nuestras muertes y no se una a nosotras ninguna otra vĂctima, vagaremos de pueblo en pueblo hasta que llegue el momento en que nos tocaba morir. Como carecemos de aliento, podemos ver más allá de lo evidente, por eso sabremos cuál es el momento indicado. Mientras tanto, nuestra mirada indiscreta, inquisidora, se posará en ustedes. Seremos el vĂnculo entre la vida y la muerte.
Luego de los temblores de fin y principio de año (2019-2020) que me llevaron a posponer la presentaciĂłn de Pasajeros, el cĂrculo de afectos y afinidad creativa que es Libros Pasajeros se activĂł. Cada par de manos que conspiran, y las que inspiran, desde sus faenas se unieron al proyecto con aire de festejo. Marzo era el mes para las presentaciones. Cálidamente bautizamos al proyecto como: Pasajeros en ruta.
Llegó el mes de ventolera y el coronavirus dejó de parecer un imaginario o un hecho lejano para Puerto Rico. Fue evidente que no era un problema de otros y puso de manifiesto que es un problema de nosotros… la humanidad; en nuestro hogar, el planeta Tierra.
El sábado, 14 de marzo de 2020 estaba previsto comenzar el viaje de Pasajeros en la LibrerĂa Mágica en RĂo Piedras. Libros Pasajeros tuvo una especie de cĂłnclave el viernes 13 de marzo mientras se celebraba el año nuevo personal de un par de manos que conspiran. Los ocho reunidos avalaron continuar con el plan. Al dĂa siguiente comenzarĂa el viaje, pero dos pares de manos de abundantes canas debĂan quedarse en casa…
Nos lanzábamos a un acto temerario (casi imprudente) con entusiasmo. Cercanos a la hora de la presentación enfrentamos algunas bajas; totalmente comprensible ante las circunstancias que llamaban a la prudencia.
Puntuales y no tan puntuales comenzaron a llegar a la LibrerĂa Mágica amistades de, con y por palabra. Esa tarde estábamos apalabrados. En un ambiente familiar se hablĂł de Pasajeros. Esa tarde aprendĂ de mis letras al escuchar a uno de mis editores y al responder preguntas.
Agradezco a todas las personas que comenzaron la ruta, a las presentes y a las que tuvieron que quedarse en casa. Gracias a la LibrerĂa Mágica por acoger a Pasajeros.
Hoy, que hubiese sido la segunda parada(presentaciĂłn), estamos en pausa.
Al completar el relato se complicĂł el asunto del tĂtulo: tenĂa dos posibles nombres para el cuento. Ambos le daban un giro diferente a la historia, la alejaban del propĂłsito que me llevĂł a escribirla y trastocaban su esencia. Sin embargo, desde mi punto de vista, los dos tĂtulos me resultaban muy atractivos a nivel literario. Me seducĂan y de manera simultánea me enfrentaban a la lucha entre lo ficticio y lo real, propia del quehacer literario.
Se cuenta que el concepto se venĂa maquinando en la mente de su autora desde 2009. La primera entrega de 12 libros consistiĂł en una caja envuelta en papel periĂłdico y el esqueleto de una hoja en la portada. Tan pronto se abrĂa se encontraba el ejemplar con instrucciones de lectura. Y asĂ daba inicio el viaje. Para seguir el rastro de los 12 libros se creĂł la página www.librospasajeros.com, reforzada con el correo electrĂłnico librospasajeros@gmail.com y Twitter. Se esperaba que los que recibieran el libro compartieran su experiencia de lectura y soltaran el libro a su siguiente viaje.
Para Rita Isabel “el libro ha evolucionado, se ha transformado sin dejar su esencia atrás; como tradiciĂłn viva que se renueva y se transgrede a sĂ misma para trascender y perpetuarse, multiplicándose caleidoscĂłpicamente. Y a pesar de que el libro como objeto, tangible y palpable, pueda parecer una especie en peligro de extinciĂłn, la idea del libro-objeto, libro intervenido, libro del artista, libro como objeto de colecciĂłn, libro cartonero, libro artesanal, arte del libro, libro como libro, libro con papel, libro-obra… persiste, permanece, perdura de manera airosa.” AsĂ que henos aquĂ.
Como todo experimento y luego de seis años de proyecto nos toca reflexionar sobre el alcance que tuvo y las áreas para mejorar. El proyecto cumpliĂł su propĂłsito: viajar y ser libre. En el caso de la página web tendrĂa que reorganizarse hacia un nuevo propĂłsito informático más allá de seguir el rastro de los libros pasajeros. Por ahĂ se avecinan nuevos proyectos, Pasajeros incluido, que le darán nueva vida al blog o como dirĂa la Ritabel… “posibilidades caleidoscĂłpicas”.
Para concluir este breve repaso de la experiencia con los Libros Pasajeros, los dejo con la reflexiĂłn y palabras de la autora.