En pocas palabras: ¿Libros de cuentos para cocolos?

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo…

Libro de cuentos: Relatos en clave de salsa de Urayoán Enrique (107 páginas)

Mi relación con el libro: Relatos en clave de salsa fue Premio Nacional 2021 en la categoría de libro de cuentos del certamen literario del PEN de Puerto Rico Internacional, mientras Trece puntos de araña fue Mención de honor. Asimismo, tanto Trece puntos de araña como Relatos en clave de salsa recibieron Mención de Honor en la categoría de libro de cuentos en el International Latino Book Awards. Por esto conocí del libro y tuve la oportunidad de conversar con el autor.

Libro de cuentos: Falsaria de Janet Guardiola (132 páginas)

Mi relación con el libro: Janet fue compañera de estudios, ambas hicimos una maestría en Creación literaria y le tengo mucho cariño tanto a ella como a sus letras.

En este nuevo aire de En pocas palabras en el que me lancé a comentar lecturas de escritores actuales puertorriqueños he querido establecer cuál es mi relación con el libro que comento porque me parece que la cercanía, distancia o la naturaleza de nuestra relación con los libros y sus autores o autoras puede marcar la manera en que percibimos la lectura. Por lo que, si uno decide comentar, que a fin de cuentas es pasar juicio o apreciar el trabajo creativo de una persona a la que conoce o que conoce su proceso creativo o de alguna manera está vinculado a la obra, lo honesto es establecer la relación y quien lea nuestros comentarios pueda sopesar nuestra perspectiva desde la subjetividad u objetividad. De hecho, el entusiasmo inicial con el que comencé a redactar estos comentarios tuvo un detente en el que medité si debía o no expresar lo que sientopienso de estas lecturas, al considerar precisamente mi relación o no con cada una de ellas, pero como ya había comenzado el proceso y me apalabré con el asunto de comentar, pues en esas estoy. Dicho esto, compartiré mis impresiones de estos dos libros de relatos que tienen como punto de encuentro el género musical de la salsa.

Aunque leí primero Falsaria, Relatos en clave de salsa se publicó unos meses antes. ¿Qué sabemos de estos dos libros y sus autores? Ambos autores son egresados de la maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Relatos en clave salsa como Falsaria son la carta de presentación, el primer libro que publica tanto Urayoán Enrique como Janet Guardiola. Ambos libros usan éxitos musicales de la salsa como hilo conductor o punto de partida para presentarnos sus historias. Relatos en clave de salsa se publica en septiembre de 2021 y Falsaria siete meses después, en marzo 2022, por lo que muy probablemente sus procesos creativos se desarrollaron simultáneamente, por lo que me parece curioso que dos voces nuevas de la literatura puertorriqueña comiencen sus letras resaltando uno de los elementos culturales que nos unifican: la música y particularmente el género de la salsa. Mas es importante señalar que no son los primeros que experimentan con la salsa en la literatura. Ana Lydia Vega, Luis Rafael Sánchez y más recientemente Daniel Nina son algunos de los literatos puertorriqueños que tienen presente este género en sus letras. Por mi parte uno de mis primeros cuentos se inspira en la canción “El día de mi suerte”. Ahora bien, ¿cuán cocolos son estos dos libros?

En Relatos en clave de salsa nos topamos con once cuentos que llevan por título canciones de salsa de los años ochenta del siglo XX. El diseño interior del libro coloca el título de cada cuento en una página con un arte que hace juego con la portada y en la que se presenta el tema musical, el intérprete, quién escribió la letra, quién trabajó el arreglo musical, a qué álbum y sello discográfico pertenece y el año en que se lanzó. Nos encontramos con títulos que muchos conocemos, aunque no seamos cocolos y para muestra el primer título: ¡Ven, devórame otra vez! El sexo está presente en la mayoría de los relatos, las temáticas sociales podrían responder a la época a la que evocan las canciones, la década de los ochenta del siglo pasado, pero también responden a visones actuales como “Tu prenda tendida”. Desde mi punto de vista “Quiero morir en tu piel”, “Mi mundo” y “Tu prenda tendida” presentan planteamientos interesantes. La musicalidad del libro parte de cada título y quizás de la atmósfera que evocar la canción que le da el nombre impregna en el lector que la recuerde o que la busque. Los éxitos musicales responden a lo que muchos llaman salsa romántica o erótica, sin embargo, aunque la sexualidad está presente en la mayoría de los relatos, no sé si sería preciso decir que es literatura erótica. Sí puedo afirmar que el sexo para problematizar es estrategia recurrente en los relatos. Su autor en una nota previa a los cuentos expresa: Sirva este libro como un sincero homenaje a los cantantes, músicos, locutores, arreglistas, productores, emisoras de radio, casas disqueras y a todas las personas que contribuyeron a mantener viva la salsa en la memoria histórica y cultural…

Falsaria nos recibe con una tabla de contenido en la que nos topamos con los títulos de los ocho cuentos que conforman el libro. Antes de comenzar la lectura una nota aclaratoria establece que estamos ante cuentos inspirados en algunas de las canciones más reconocidas en la actualidad, escritas por maestros del género como Rubén Blades y Omar Alfano. Luego puntualiza que, Si bien algunos elementos de las canciones originales están presentes en las historias, los cuentos son obras de ficción. Esta nota me parece muy pertinente porque pone las cartas sobre la mesa: son las letras de las canciones de salsa las que dan el impulso creativo a los escritos, pero lo que se leerá es literatura autónoma y no una prolongación de la poética de las letras. Cada cuento va acompañado con un epígrafe de un fragmento de la canción que le da título. Así que los que buscan lo musical en el libro tienen ese acento o guiño al comenzar cada lectura, mas es el cuento “El cantante” el que le da un toque especial al libro porque en él lo musical es el centro. “El cantante” junto a “Falsaria” y “Cipriano Armenteros” son los cuentos más memorables, aunque me parece que “El padre Antonio y su monaguillo Andrés” es el más atrevido por el peso que tiene la historia original de la canción y cómo el relato se aleja de la misma para sorprendernos con una historia muy distinta a la que documenta la canción.

Si en Relatos en clave de salsa los éxitos musicales de los ochenta son la fuente para estampar situaciones sociales en Falsaria los temas más populares de la salsa son trampolín para dar vuelo imaginativo a los relatos.

Mientras escribo estas líneas observo la contraportada de Falsaria y leo: Todo comienza con la clave y sonrío porque recuerdo que cuando terminé de leer Relatos en clave de salsa uno de mis tres Santos sobrinos me preguntó, medio en broma medio en serio: ¿están escritos en clave de salsa? A lo que respondí con un no dubitativo. Semanas después conversaba con el menor de mis tres Santos sobrinos, que es músico (y hermano menor del de la pregunta), sobre lo que es la clave de salsa, la diferencia entre el concepto clave y ritmo y sobre la posibilidad de generar cuentos en clave de salsa. También hablamos de cómo aquellos que no conocemos de música a veces utilizamos términos musicales sin ser precisos o fieles a lo que realmente significan. Obviamente fue una de esas conversaciones que son viajes intelectuales sobre posibilidades creativas.

Relatos en clave de salsa y Falsaria son libros de cuentos de extensión breve y ediciones visualmente atractivas, una modalidad frecuente en libros de autores y autoras boricuas publicados en años recientes. El homenaje a la salsa hace de ambos libros piezas atractivas para lectores de ficción que sean amantes de la salsa. Para los cocolos dependerá de lo que esperen o no con cada relato o las expectativas que tengan con un libro que lleva por título Relatos en clave de salsa o Falsaria título de una canción que, según leí, originalmente se llamó Doble inconsciencia del compositor cubano Manuel Corona, pero que cuando usaron en una película pasó a llamarse Falsaria y atribuírsele a otros compositores y que luego el Gran Combo inmortalizó como Falsaria (Oye Salomé).

En pocas palabras: Para lectores que estén explorando qué se está publicando en Puerto Rico y busquen qué dicen o aportan las nuevas voces a la literatura boricua, Relatos en clave de salsa (2021) junto a Falsaria (2022) mostrarán cómo la salsa aún permea en la inventiva de quienes están escribiendo a principios de este siglo XXI.

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En pocas palabras: El sonido de la ausencia de J. A. Zambrana

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo…

Novela: El sonido de la ausencia de Jesús Adrián Zambrana Rodríguez  (200 páginas)

Mi relación con el libro: Fui lectora cero de la novela

¿Cuántas veces muere Ignacio? Así nos interpela El sonido de la ausencia cuando lo tenemos en las manos. Antes de comenzar a leerlo, si pasamos las páginas, nos topamos con las imágenes que Osvaldo Budet dibujó para casi todos los textos que lo componen y para el colofón.

¿Qué sabemos de El sonido de la ausencia? Es el primer libro del escritor puertorriqueño J. A. Zambrana. Se publicó en julio de 2016. En septiembre de 2017 obtuvo el premio International Latino Book Awards como mejor novela de misterio en español, galardón que fue precedido, en enero del mismo año, por una excelente reseña en Tinta fresca de José Borges. En la segunda novela de Zambrana, y tercer libro, Tiburón (2022), Ignacio regresa como un personaje secundario y conocemos lo que realmente pasó con los protagonistas de El sonido de la ausencia. Por lo que ambas novelas pertenecen a un mismo micro mundo.

En El sonido de la ausencia hay un hilo conductor, la historia de Ignacio y la ausencia-presencia de Milenia. Sin embargo, desde otro punto de vista, el asunto podría ser diferente; perspectiva que abordó el profesor de Creación literaria, escritor y reseñista José Borges cuando expresó que el libro es más como una producción musical, como los discos de rock de la década de los setenta. Recapitulemos, estamos ante una novela que pertenece a un micro mundo y es como un disco de rock de los setenta. ¿Algo más?

Lo musical es lo que me lleva a compartir estos comentarios a siete años de su publicación. Destacaré los elementos sonoros que presenta; comienzan en la dedicatoria. (Aunque ya el título…) La primera persona a la que se le dedica el libro evoca la perspectiva Ignacio-Milenia-ausencia, pero la segunda lo lleva a otra lectura que le da el carácter musical a la obra. A eso se le añade el apellido de Milenia, las canciones de fondo o las citas de canciones (que funcionan como “riffs”) que marcan cada relato y el orden en el que se divide el libro:

  1. Antes del eclipse: Un preludio a ritmo de blues
  2. He muerto tantas veces: Nocturnos de heavy metal
  3. Un bis en ficción pulp (An encore in pulp fiction)

Los amantes del rock apreciarán mejor que yo esta historia y reafirmarán lo expresado por Borges en su reseña. ¿Qué a quiénes se le dedica el libro? ¿Cuál es el apellido de Milenia? Toca leer la novela.

Recalcaré otro elemento novedoso. En mis primeros intentos de catalogarlo, afirmé que era una novela escrita en cuentos. ¿Novela escrita en cuentos? Aquí está el “algo más”. No, esto no es correcto, porque dos de los textos que la componen son esbozos de novela: “Tristeza colgada”, mi fragmento favorito que alude a las leyendas urbanas y “El olor que dejaste al morir” que nos encierra en Caja de muertos. Además, aunque la voz narrativa intenta engañarnos, o se engaña a sí misma, al decirnos que “Génesis” es un prólogo introducción puesto al final, no lo es. Es un fragmento más de la novela; porque quizás esta no es la historia de Ignacio y Milenia, tal vez esta es la historia de una novela llamada El sonido de la ausencia que asesinó a su autor Ignacio Ibarra, pero prefiero sentir, sentipensar, que todo gira alrededor de Ignacio y Milenia… sonido y ausencia. Al leer Tiburón la interpretación que prefiero se acentúa, pero solo en el micro mundo al que pertenecen ambas novelas, de manera individual no necesariamente.

Me atrevo a comentar que el ser o no ser le otorga un lugar significativo en la narrativa puertorriqueña de las primeras décadas del siglo XXI. Sobre todo, porque se publica años antes que comenzara lo que llamaré el “fenómeno”, en Puerto Rico, que Luccia Reverón ha nombrado como cuenvela: de libros con cuentos que tienen el mismo protagonista y que al leerse juntos es como leer una novela. Puntualizo que, aunque el nombre acuñado es novedoso y el acercamiento particular, es una exploración que no es nueva y ya Agatha Christie, Arthur Conan Doyle y Maurice Leblanc han explorado esta fórmula y no son los únicos. (De hecho, Trece puntos de araña podría ser parte de este «fenómeno» porque lo han catalogado como una novela cuenteada, pero lo escribí como libro de cuentos y experimentación lúdica con las guardarrayas del género).

Sé por el autor que, antes de la publicación, hubo quien afirmó que así no se cuentan historias. Voy a responder a esa afirmación tan categórica, y con la que no coincido, con las palabras de José Borges en su reseña, que acertadamente tituló «Frecuencias alternas»: no hay alarma, se permite en literatura.

Zambrana juega con textos que aluden a leyenda que ya mencionamos, a anécdotas como “Estacionamiento reservado”, a  homenajes como “Queremos tanto a Gustavo”, a esbozos de novelas y a prólogos para construir un todo que es novela. Y no es equivoco es intención. Esto genera un libro que no es híbrido porque es pura narrativa, que tiene varias capas de lecturas y le da un sitial en las letras puertorriqueñas porque nos presenta una nueva propuesta tanto en el cómo como en el qué. No niega las influencias culturales estadounidenses, pero tampoco las latinoamericanas, no habla de la identidad nacional pero lo puertorriqueño, a principios del siglo XXI, está muy presente y a la vez trasciende los linderos isleños. Me atrevo a afirmar que es un texto como diría Juan Ramón Jiménez: Universal, pero universal diferenciado.

Como expone el protagonista en el Génesis del libro, es como un mosaico virtual en el que cada pieza es una imagen de la realidad, vista desde lo onírico y lo alucinante.  ¿Cuántas veces muere Ignacio? No lo sé, pero al final, esta novela nos cautiva al ritmo de la muerte, el sexo, las drogas y, principalmente, del rock n’ roll.

En pocas palabras: En la respuesta a cuántas veces muere Ignacio, en el micro mundo al que pertenece junto a Tiburón y en la presencia musical en su estructura y narrativa es donde radica la genialidad de El sonido de la ausencia. Desde mi perspectiva, es un libro memorable.

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En pocas palabras: Un bis para responder a letras al ritmo de rock o en clave de salsa

Por: Rita Isabel

Comparto lo que sientopienso de lo que leo…

Leer es escuchar música hecha palabra.

Irene Vallejo

Buscaba el pretexto para retomar En pocas palabras y Mara Pérez con su invitación a que fuera lectora cero de su novela, que está a punto de ser tinta y papel, El libro que no quería escribir fue el detonante para regresar a compartir lo que sientopienso de lo que leo. Mas reconozco que fue el acto de leer tres libros al final del año que pasó y a comienzos de este 2023 lo que desencadenó el que retomara comentar las lecturas que hago. Ya mencioné uno de ellos, los otros dos son Relatos en clave de salsa de Urayoán Enrique y Arsène Lupin contra Herlock Sholmes de Maurice Leblanc. Este último lo leí por puro placer lúdico. Sin embargo, El libro que no quería escribir fue una lectura que nació con propósito de colaborar y finalizó como placer lúdico. Por otro lado, Relatos en clave de salsa fue por curiosidad, este libro de Urayoán Enrique fue el Premio Nacional en el certamen literario del PEN de Puerto Rico Internacional en la categoría de libro de cuentos en la que Trece puntos de araña logró el galardón de mención de honor. Sí o sí quería leerlo, sobre todo porque su propuesta era muy similar a un libro que leí hace poco de Janet Guardiola: Falsaria.

            Si Relatos en clave de salsa me recordó a Falsaria, El libro que no quería escribir me catapultó a lo que fue la vivencia de leer La ley del amor de Laura Esquivel (1995). Ambos libros son una invitación a experimentar el acto de leer con la compañía de música y otros estímulos sensoriales. Me pregunté cuán presente ha estado el elemento musical en las lecturas que considero memorables. En un pimpón memorioso recordé El final de Norma de Pedro Antonio de Alarcón en el que la trama gira alrededor de la magistral interpretación de la ópera Norma o los cuentos de Abelardo Díaz Alfaro y José Luis González, “El Josco” y “En el fondo del caño hay un negrito”, que han generado canciones inspiradas en ellos o “El contrabajo” del autor del El perfume o El sonido de la ausencia de J. A. Zambrana. Los recuerdos se centuplicaron, las asociaciones se multiplicaron, la música estaba muy presente en aquellos textos que considero memorables e incluso en mis letras donde he integrado canciones infantiles y hasta una de salsa. Pero me detuve en El sonido de la ausencia, recordé que había escrito una reseña de este libro y que nunca la compartí.

            Si la novela de Mara Pérez y el libro de cuentos de Uroyoán Enrique fueron el detonante, la reseña olvidada de El sonido de la ausencia definió este retornar a En pocas palabras. Rock y Salsa: Gustavo Cerati, David Gilmour; Lalo Rodríguez, Gilbertito Santa Rosa… y si añadimos a Falsaria a la ecuación de sonido y clave: Joaquín Sabina, Eddie Vedder; Rubén Blades, Omar Alfanno… La idea tomó forma: comentar en pocas palabras lo musical de estos libros de nuestra literatura puertorriqueña de principios del siglo XXI, que a “rockeros” o a salseros podrían interesar. En ese comentar responder: ¿realmente podrán interesar estas lecturas a “rockeros” o salseros por la integración de estos géneros musicales en la narrativa? ¿Cuán presente o cómo está el rock y lo musical en El sonido de la ausencia? De igual manera, ¿cuán presente o cómo está la salsa en Relatos en clave de salsa y Falsaria? ¿Son estos libros memorables? Si los son, ¿es lo musical lo que los hace notables o hay otros elementos que hacen que se destaquen literariamente?  

En pocas palabras: un viernes 13, comenzamos comentando lo que leemos. Pronto compartiré mis impresiones sobre estos libros. Empezaré con el primero que se publicó, El sonido de la ausencia (2016); luego le tocará el turno a Relatos en clave de salsa (2021) junto a Falsaria (2022).

Ventana sobre Libros Pasajeros en el 2022

Por: Rita Isabel

(Adaptación del escrito de Eduardo Galeano “Ventana sobre el tiempo” del libro Las palabras andantes)

Compartimos nuestro re-cuento: tradición lúdica de fin de año.

En Libros Pasajeros, enero fue tiempo de nuevos retos, me puse el sombrero de editora para Página en blanco.

En febrero aparecen palabras y más palabras. El teclado suena, hay diagramación de una novela de 720 páginas.

En marzo, Trece puntos de araña se pone andariego.

En abril, participamos de la 1ra Feria del libro en el Congreso internacional de escritores, en Bellas Artes de Caguas.

En mayo, como siempre, comenzó la temporada de tormenta de ideas y participamos en «Cancelado», Presentación del libro que edité y diagramé para Página en blanco: Tiburón de J. A. Zambrana.

En los veraniegos días de junio, Trece puntos de araña logró Mención de Honor en la categoría de libro de cuentos en el International Latino Book Awards .

Hubo junte en julio, y bautizo, para el nuevo proyecto creativo que andamos rumiando desde el 2018: Ocaso de Flores.

Agosto, cielo rojo, es tiempo de pausa creativa.

En la luna madura del noveno mes y no en luna verde, Pasajeros y Trece puntos de araña llegaron al Archivo y Biblioteca General de Puerto Rico. El martes trece festejamos los nueve años de Libros Pasajeros y, unos días después, llegaron vientos huracanados que cambiaron el ritmo creativo.

Octubre, un puñado de Libros Fósforos llega a México.

En noviembre, todo es gratitud.

En diciembre, Trece puntos de araña logra Mención de Honor en la categoría de libro de cuentos en el Certamen literario 2022 del PEN de Puerto Rico Internacional y Ocaso de Flores está a punto de tinta: la vida celebra.

¿Qué nos deparará el 2023?

Agradecimientos

Por: Rita Isabel

No suelo escribir anécdotas sobre mis estudiantes, a menos que las transforme en cuentos, hoy haré una excepción a la regla (sí es una regla) porque más que una anécdota de mis estudiantes es sobre mis procesos de escritura. Antes de escribir la anécdota comparto que trabajo como guía Montessori, guía Montessori de Erdkinder, o sea trabajo con adolescentes de séptimo a duodécimo grado de una manera poco convencional. Dicho eso… en estos días, periodo de cierre del semestre y en la semana antes de comenzar lo que llamamos cierre de sesión y autoevaluaciones, en la última reunión del curso de Eventos mundiales cada joven estaba trabajando de manera autónoma como hormiguita, algunos contra el reloj. Un chico que le gusta más la conversación que el trabajo concentrado rompió el silencio del hormiguero laborioso:

-Rita, ¿tú has publicado libros? -él sabía la respuesta.

-Sí -respondí monosilábica porque sabía que estaba evadiendo trabajar.

-Entonces eres famosa -sonrió. No es un tema que no dialogáramos antes, así que reafirmé que estaba buscando perder el tiempo.

-No -dije y repetí la técnica monosilábica.

-Pero tienes dos libros -insistió.

-Publicar libros no es sinónimo de ser famosa.

-¿Tú quieres ser famosa? – preguntó con sonrisita maquiavélica en la mirada. Eso no me lo había preguntado antes.

-No, quiero que lean mis libros -respondí sin pensar, desde las entrañas. No contaré el resto porque no se extendió mucho y terminó con un póngase a trabajar.

Suelo medir y sopesar mis palabras cuando hablo con mis estudiantes porque aprovecho cada oportunidad para estimular su pensamiento divergente, pero en esta ocasión esa respuesta no fue de Rita la guía, fue de Ritabel la lectora que a veces escribe y que en el verano del 2013 comenzó este viaje de letras llamado Libros Pasajeros. Aunque escribo porque me gusta crear con la palabra y es para mí una experiencia lúdica, a fin de cuentas, deseo escribir, pero también que lean mis escritos.

Una semana después, del intento de mi estudiante de evadir sus responsabilidades preguntando sobre mis libros y el ser famosa o no, recibí la invitación del PEN de Puerto Rico Internacional para la lectura de laudos. Era la invitación que difundieron en las redes, así que no le presté mucha atención sobre todo porque el cierre del semestre me tiene agotada y estaría en medio de corregir trabajos, sacar promedios y redactar evaluaciones. Dos días antes de la ceremonia, en la noche que acompaño a mi abuela centenaria, recibí un mensaje particular en el que requerían mi presencia como necesaria. Sentí maripositas en el estómago. ¿Sería posible que Trece puntos de araña…?

La noche del viernes, 16 de diciembre Trece puntos de araña recibió Mención de honor en la categoría de libro de cuentos del certamen 2022 del PEN de Puerto Rico Internacional. Mientras escuchaba la lectura del laudo y las maripositas se regaban por todo mi cuerpo, recordé la conversación con mi estudiante.

Por lo que comienzo agradeciendo al jurado del PEN por leerme y al PEN de Puerto Rico Internacional por crear espacios de reconocimiento para la literatura puertorriqueña.

En la ceremonia de lectura de los laudos tuve un minuto para dar gracias. Hoy me reitero en mis agradecimientos sin límite de tiempo (aunque me disculpo si la memoria olvida mencionar a alguien), que más que agradecimientos es reconocer que esta Mención de honor de Trece puntos de araña es para todas las personas que estuvieron involucradas en el proceso creativo y en la difusión del libro:

a la Dra. Sylma García González y al Dr. Reynaldo Marcos Padua por ser lectores cero cuando Trece puntos de araña era un proceso de aprendizaje, y al profesor José Borges por guiar ese aprendizaje desde una mirada académica,

a Carmen Arteaga (a quien bauticé como Carmen Arañas) por el hermoso tejido de trece puntos de araña que es protagonista de la portada y contraportada,

a Mara Romero por su servicio de corrección de estilo y a Mara Pérez por responder mis consultas cuando dudaba de mis destrezas de redacción o conocimiento de ortografía y gramática,

a Milagros Cabral Hidalgo por responder a mi S. O. S. cuando me quedé en el limbo sin un lugar para hacer los libros y por animarme a hacer una presentación,

a Mila, José Luis, José Miguel, Pilli, Amanda y Magaly por el apoyo en los embelecos de Libros Pasajeros,

a Ramonita, Elena, Manuel, Carlos, Sara, Armando y Bernardo mis fieles lectores cero, escuchas y más,

de nuevo a Sara por apoyar fotográficamente en el proceso de enfrentar el reto de crear la portada del libro como tributo a la Selección Biblioteca de Oro y a Rafael por ser nuestro mentor en ese proceso, también a Rafael por ayudar a difundir el libro,

a Carlos Luis porque sin él mis protagonistas no tendrían nombre y el libro no sería objeto, gracias a su insistencia en saber cómo iba el libro que quería publicar, no desistí de llevar a papel y tinta a Trece puntos de araña,

a la sietemesina Antonia, mi abuela, por enseñarme la belleza de la vejez y por intentar enseñarme a tejer en mundillo pues eso dio identidad a este libro,

a titi Gloria… que en paz descanse, creo que se hubiese reído de “Una más”,

a J. A. Zambrana por estar dispuesto a sacar tiempo de sus procesos literarios para cuidar la edición conceptual de Trece puntos de araña ya como obra literaria, por guiarme en el proceso de transformar a mis personajes en seres de entrañas y piel, de carne y hueso y por ser compañero de letras,

nuevamente a Ramonita Letraherida y a Carlos Luis Apalabrado por enseñarme a amar la palabra y a honrar el oficio de escribir,

y de manera especial a todas las personas que siguen el rastro de mis procesos literarios.

Rita Isabel Collazo Vázquez, agradecida…