La primera década: Desde La Mesa… redonda

El proceso creativo comienza con una sensación de que en algún sitio hay un rompecabezas o una tarea que se ha de llevar a cabo.

Mihaly Csikszentmihalyi
(Creatividad: El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención)

Por Rita Isabel

Vivo en la comunidad La Mesa, para ser más precisa en el sector La Mesa Alta, y para llegar hasta ella, debo pasar por La Barra. Cuando viajaba en transportación pública, ya cerca a la entrada de la carretera que me llevaría a mi hogar, debía decir a viva voz y a voz en cuello: me deja en La Barra. Siempre me pareció singular el asunto, porque decir aquella frase fuera de contexto se prestaría para variadas interpretaciones. De igual manera, al vivir en un monte el asunto de subir o bajar al movilizarnos son expresiones muy lógicas para los que habitamos en ese arriba concreto, pero para los que no suben y bajan la cuesta como rutina diaria las expresiones son ilógicas. Sin mencionar que mi casa carece de dirección exacta, comparto con una infinidad de vecinos la misma dirección y no siempre enviar la ubicación ayuda a que lleguen hasta ella. Por lo que es toda una aventura escuchar mis indicaciones para llegar. A mí me gusta pensar que es casi como encontrar el andén nueve y tres cuartos.
¿Por qué comparto estas reflexiones aparentemente insignificantes? Primero, porque me encantan estas supuestas naderías, segundo fue inevitable, mi mente divagó justo cuando me senté a escribir y mis dedos comenzaron a teclear. Vivir en La Mesa, parar en La Barra, subir y bajar, carecer de dirección exacta, toda esa asociación de ideas surge del simbolismo de las mesas y sobre todo de las mesas redondas. Desempolvé dos libros sobre símbolos que usaba con regularidad cuando no andaba con teléfonos “inteligentes”. Quizás era más fácil buscar en el oráculo de Google, pero preferí rescatar del olvido a mis libros y regresar al placer de navegar en el mar finito de sus páginas. La mesa, sin adjetivo, cobra el sentido de la actividad que en ella se desarrolle, ya sea social o religiosa, cotidiana o espiritual, práctica o trascendente y evoca sobre todo a celebración, ágape y actividad intelectual o creativa. La mesa redonda de las leyendas nos lleva a pensar en valores universales como la lealtad, la unidad, la equidad y la democracia. Se puede decir que las mesas irradian, en quienes las usan, pertenencia, son parte de un todo, y protección, por ser parte de la totalidad.
¿Por qué comparto estos simbolismos sobre la mesa y la mesa redonda?
Círculo de afectos y afinidad creativa, mandala expansivo son conceptos con los que Libros Pasajeros se ha definido en estos casi diez años. Cuando en enero comenzamos a trazar lo que sería el festejo de la primera década de este imaginario al que llamo Libros Pasajeros, solo un proyecto estaba cálidamente definido (o por lo menos eso sentí-pensé) en aquel momento: Ocaso de Flores. Otras actividades, ideas y deseos estaban presentes, pero Ocaso de Flores era el centro de los círculos concéntricos del mandala de celebración. Sin embargo, Libros Pasajeros propone y la vida dispone. Ante una serie de minúsculas calamidades el Ocaso de Flores no fue tinta y papel a tiempo para iniciar la cuenta regresiva hacia el festejo. No hubo más remedio, los Libros Fósforos, libros que encienden comenzaron la celebración y han marcado el conteo de gratitud hacia el 13 de septiembre de 2023. Mientras Ocaso de Flores ha sido y es el rompecabezas que se ha de llevar a cabo. Sin querer, su publicación se ha pospuesto, mientras el proceso de hacer y deshacer, pausar, hacer y rehacer se expande como buen mandala de afectos y afinidad creativa. Y aquí va la chispa que comenzó mis divagaciones.
El martes 14 de marzo, alrededor de la mesa ovalada de la sietemesina Antonia (mi abuela, la de una Historia de Flores), Amanda y Sara transformaron el proyecto de Ocaso de Flores en un rompecabezas tridimensional y me pusieron de cabezas. Cuando se convoca, el llamado es recíproco y una vez se desata la creatividad, solo las piezas del rompecabezas son las guardarrayas, el quehacer creativo difumina los límites. En junio, de la mesa ovalada pasamos a dos sentadas domingueras alrededor de mi mesa redonda, que se transformó en trampolín para que en el momento oportuno Ocaso de Flores se lance al séptimo arte. El reloj de arena sigue su danza. Ocaso de Flores aún no es tinta y papel, pero florece sobre la redondez de la mesa y el conteo de gratitud y festejo continúa desde La Mesa; La Mesa Alta, el paraje en el que nacen mis letras y toman vida nuestras gestas cotidianas en círculos de afectos y afinidad creativa, alrededor de mesas o sin ellas.

Reafirmo, en este 2023 me hago eco de las palabras de Dag Hammarskjold: “Por todo lo que ha sido, gracias. A todo lo que ha de ser, sí”.

Pronto más de este conteo de gratitud hacia el 13 de septiembre.

La primera década: Regreso al otro lado del espejo

Porque soy de la estirpe de quienes recorren el laberinto

Sin perder jamás el hilo de lino de la palabra

Sophia de Mello (octubre de 1970)

Por Rita Isabel

Regreso al otro lado del espejo o a ese instante llamado víspera…

El domingo, 7 de mayo de este año impar fue un día de caleidoscópica compañía; pero las responsabilidades laborales no me permitieron compartir con inmediatez, en este nuestro hogar virtual, el rastro de ese junte camino al festejo. Mayo fue silencio… junio ha sido cuenta regresiva para quitarme el sombrero de guía Montessori o calzarme los zapatos de lectora que a veces escribe y dar continuidad al trabajo caleidoscópico que comenzó el 3 de marzo y se afianzó el 7 de mayo. ¡¿Qué mejor momento que un martes 13 para romper el silencio al salpicar de letras el papel en blanco y recordar que tengo en mis manos el hilo de lino de la palabra?!

Este festejo de nuestra primera década tiene como brújula las siguientes palabras de Irene Vallejo en El infinito en el junco La invención de los libros en el mundo antiguo:

Leer exige creer la historia, pero también crearla. La literatura, como decía Ursula K. Le Guin, propone una colaboración entre el narrador y el público, entre la escritora y la lectora; es fabulación y confabulación. Así, escribir supone también confiarse una misma a otras manos, miradas y voces.

Como acto de entusiasta confianza y de gratitud hacia las personas que son parte de este mandala expansivo de celebración, comparto, desde el otro lado del espejo, una mirada al domingo 7 de mayo, domingo de círculo de afectos y afinidad creativa.

Me repito, en este 2023 me hago eco de las palabras de Dag Hammarskjold: “Por todo lo que ha sido, gracias. A todo lo que ha de ser, sí”.

Pronto más de este festejo.

           

La primera década: tiempo de festejar

El tiempo es una eternidad que balbucea

Umberto Eco

Por Rita Isabel

                El 13 de septiembre de este 2023 se cumplen 10 años, una década, desde que comenzó el viaje de este imaginario que llamo Libros Pasajeros. Desde enero andamos trazando la ruta, ideando el viaje que será celebrar esta primera década de letras pasajeras. Festejaremos con palabras a tiempo y a destiempo, en el no tiempo o en contra del tiempo, quizás con contratiempos, tal vez fuera de tiempo, pero, de seguro, caeremos en tiempo. Hoy después de posponer, sin querer queriendo, contarles de nuestro festejo, por fin, me siento a escribir para compartir, como en cuenta regresiva que se rebobina, qué haremos para celebrar estos 10 años andariegos:

Mandala expansivo: con ágape de vino, cerveza y pizza

Quiso la casualidad o causalidad que el viernes tres de marzo, mientras algunas de las manos que conspiran tenían las manos en la masa (preparando pizzas) otras deliberábamos letraheridos y apalabrados qué compartiríamos, y cómo, el 13 de septiembre de 2023 para celebrar. Sara bautizó a ese encuentro como concilio, por mi parte expresé que era la tribu respondiendo al llamado.

Libros Fósforos: en gratitud

Una vez más la casualidad lleva a que el tercer día del mes de abril, exactamente un mes después de ese amasar y deliberar, uno de los proyectos/palabras para festejar saliera rumbo a sus destinos. Como víspera de la celebración comenzamos agradeciendo a quienes sin saberlo han sido inspiración para nuestra labor: las editoriales cartoneras. Como gesto de gratitud contactamos a varias cartoneras para enviarles Libros Fósforos. Hoy enviamos ejemplares a Yerba Mala Cartonera en Bolivia y Olga Cartonera en Chile. Esperamos enviar, pronto, a Meninas Cartoneras en España. También honramos los círculos de afectos y afinidad creativa que expanden nuestra celebración y enviamos a Cuba ejemplares de los Libros Fósforos a una amiga de una de las primeras y fieles lectoras de Libros Pasajeros.

Libros Pasajeros: Comparte

            El sábado, 15 de abril seremos parte de la Feria anual del libro 2023: La literatura puertorriqueña en el siglo XXI en Caguas. Memorias de Como semblanzas y seis relatos pasajeros, Libros Fósforos, Colección Pasatiempo, Pasajeros y Trece puntos de araña estarán disponibles para quienes visten la Feria.

Libros Pasajeros: Nuevo proyecto

            Este festejo letraherido viene acompañado de nuestro tercer libro y nuevo proyecto literario: Ocaso de Flores. ¡Pronto será tinta y papel! Si Pasajeros los hizo viajar y Trece puntos de araña los atrapó en su tejido de palabras, Ocaso de Flores…

Libros Pasajeros: Libera

            Regresamos a lo que dio vida a este imaginario. Apalabrados, liberaremos el miércoles 13 de septiembre 10 libros viajeros, hechos a mano y dispuestos a ser intervenidos. Cinco viajarán, de mano en mano, de mirada en mirada, en trayectoria búmeran y los otros cinco sin regreso. El proceso comenzó el tres de marzo y esperamos contarles de cada nuevo paso que demos.

Libros Pasajeros: runrún

            Dicen por ahí… hay un rumor de un nuevo junte con Calamity, pues también están celebrando una década. Si documentamos su No década, es justo y necesario festejar su década, sobre todo porque coincide con la nuestra. Pero es solo un rumor.

Libros Pasajeros: …

            Hay otros embelecos festivos que dependen de varios de los proyectos mencionados, pero preferimos compartirlos en el momento oportuno.

En este 2023 me hago eco de las palabras de Dag Hammarskjold: “Por todo lo que ha sido, gracias. A todo lo que ha de ser, sí.”

Sigan el rastro de esta celebración en nuestras redes.

En pocas palabras: ¿Libros de cuentos para cocolos?

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo…

Libro de cuentos: Relatos en clave de salsa de Urayoán Enrique (107 páginas)

Mi relación con el libro: Relatos en clave de salsa fue Premio Nacional 2021 en la categoría de libro de cuentos del certamen literario del PEN de Puerto Rico Internacional, mientras Trece puntos de araña fue Mención de honor. Asimismo, tanto Trece puntos de araña como Relatos en clave de salsa recibieron Mención de Honor en la categoría de libro de cuentos en el International Latino Book Awards. Por esto conocí del libro y tuve la oportunidad de conversar con el autor.

Libro de cuentos: Falsaria de Janet Guardiola (132 páginas)

Mi relación con el libro: Janet fue compañera de estudios, ambas hicimos una maestría en Creación literaria y le tengo mucho cariño tanto a ella como a sus letras.

En este nuevo aire de En pocas palabras en el que me lancé a comentar lecturas de escritores actuales puertorriqueños he querido establecer cuál es mi relación con el libro que comento porque me parece que la cercanía, distancia o la naturaleza de nuestra relación con los libros y sus autores o autoras puede marcar la manera en que percibimos la lectura. Por lo que, si uno decide comentar, que a fin de cuentas es pasar juicio o apreciar el trabajo creativo de una persona a la que conoce o que conoce su proceso creativo o de alguna manera está vinculado a la obra, lo honesto es establecer la relación y quien lea nuestros comentarios pueda sopesar nuestra perspectiva desde la subjetividad u objetividad. De hecho, el entusiasmo inicial con el que comencé a redactar estos comentarios tuvo un detente en el que medité si debía o no expresar lo que sientopienso de estas lecturas, al considerar precisamente mi relación o no con cada una de ellas, pero como ya había comenzado el proceso y me apalabré con el asunto de comentar, pues en esas estoy. Dicho esto, compartiré mis impresiones de estos dos libros de relatos que tienen como punto de encuentro el género musical de la salsa.

Aunque leí primero Falsaria, Relatos en clave de salsa se publicó unos meses antes. ¿Qué sabemos de estos dos libros y sus autores? Ambos autores son egresados de la maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Relatos en clave salsa como Falsaria son la carta de presentación, el primer libro que publica tanto Urayoán Enrique como Janet Guardiola. Ambos libros usan éxitos musicales de la salsa como hilo conductor o punto de partida para presentarnos sus historias. Relatos en clave de salsa se publica en septiembre de 2021 y Falsaria siete meses después, en marzo 2022, por lo que muy probablemente sus procesos creativos se desarrollaron simultáneamente, por lo que me parece curioso que dos voces nuevas de la literatura puertorriqueña comiencen sus letras resaltando uno de los elementos culturales que nos unifican: la música y particularmente el género de la salsa. Mas es importante señalar que no son los primeros que experimentan con la salsa en la literatura. Ana Lydia Vega, Luis Rafael Sánchez y más recientemente Daniel Nina son algunos de los literatos puertorriqueños que tienen presente este género en sus letras. Por mi parte uno de mis primeros cuentos se inspira en la canción “El día de mi suerte”. Ahora bien, ¿cuán cocolos son estos dos libros?

En Relatos en clave de salsa nos topamos con once cuentos que llevan por título canciones de salsa de los años ochenta del siglo XX. El diseño interior del libro coloca el título de cada cuento en una página con un arte que hace juego con la portada y en la que se presenta el tema musical, el intérprete, quién escribió la letra, quién trabajó el arreglo musical, a qué álbum y sello discográfico pertenece y el año en que se lanzó. Nos encontramos con títulos que muchos conocemos, aunque no seamos cocolos y para muestra el primer título: ¡Ven, devórame otra vez! El sexo está presente en la mayoría de los relatos, las temáticas sociales podrían responder a la época a la que evocan las canciones, la década de los ochenta del siglo pasado, pero también responden a visones actuales como “Tu prenda tendida”. Desde mi punto de vista “Quiero morir en tu piel”, “Mi mundo” y “Tu prenda tendida” presentan planteamientos interesantes. La musicalidad del libro parte de cada título y quizás de la atmósfera que evocar la canción que le da el nombre impregna en el lector que la recuerde o que la busque. Los éxitos musicales responden a lo que muchos llaman salsa romántica o erótica, sin embargo, aunque la sexualidad está presente en la mayoría de los relatos, no sé si sería preciso decir que es literatura erótica. Sí puedo afirmar que el sexo para problematizar es estrategia recurrente en los relatos. Su autor en una nota previa a los cuentos expresa: Sirva este libro como un sincero homenaje a los cantantes, músicos, locutores, arreglistas, productores, emisoras de radio, casas disqueras y a todas las personas que contribuyeron a mantener viva la salsa en la memoria histórica y cultural…

Falsaria nos recibe con una tabla de contenido en la que nos topamos con los títulos de los ocho cuentos que conforman el libro. Antes de comenzar la lectura una nota aclaratoria establece que estamos ante cuentos inspirados en algunas de las canciones más reconocidas en la actualidad, escritas por maestros del género como Rubén Blades y Omar Alfano. Luego puntualiza que, Si bien algunos elementos de las canciones originales están presentes en las historias, los cuentos son obras de ficción. Esta nota me parece muy pertinente porque pone las cartas sobre la mesa: son las letras de las canciones de salsa las que dan el impulso creativo a los escritos, pero lo que se leerá es literatura autónoma y no una prolongación de la poética de las letras. Cada cuento va acompañado con un epígrafe de un fragmento de la canción que le da título. Así que los que buscan lo musical en el libro tienen ese acento o guiño al comenzar cada lectura, mas es el cuento “El cantante” el que le da un toque especial al libro porque en él lo musical es el centro. “El cantante” junto a “Falsaria” y “Cipriano Armenteros” son los cuentos más memorables, aunque me parece que “El padre Antonio y su monaguillo Andrés” es el más atrevido por el peso que tiene la historia original de la canción y cómo el relato se aleja de la misma para sorprendernos con una historia muy distinta a la que documenta la canción.

Si en Relatos en clave de salsa los éxitos musicales de los ochenta son la fuente para estampar situaciones sociales en Falsaria los temas más populares de la salsa son trampolín para dar vuelo imaginativo a los relatos.

Mientras escribo estas líneas observo la contraportada de Falsaria y leo: Todo comienza con la clave y sonrío porque recuerdo que cuando terminé de leer Relatos en clave de salsa uno de mis tres Santos sobrinos me preguntó, medio en broma medio en serio: ¿están escritos en clave de salsa? A lo que respondí con un no dubitativo. Semanas después conversaba con el menor de mis tres Santos sobrinos, que es músico (y hermano menor del de la pregunta), sobre lo que es la clave de salsa, la diferencia entre el concepto clave y ritmo y sobre la posibilidad de generar cuentos en clave de salsa. También hablamos de cómo aquellos que no conocemos de música a veces utilizamos términos musicales sin ser precisos o fieles a lo que realmente significan. Obviamente fue una de esas conversaciones que son viajes intelectuales sobre posibilidades creativas.

Relatos en clave de salsa y Falsaria son libros de cuentos de extensión breve y ediciones visualmente atractivas, una modalidad frecuente en libros de autores y autoras boricuas publicados en años recientes. El homenaje a la salsa hace de ambos libros piezas atractivas para lectores de ficción que sean amantes de la salsa. Para los cocolos dependerá de lo que esperen o no con cada relato o las expectativas que tengan con un libro que lleva por título Relatos en clave de salsa o Falsaria título de una canción que, según leí, originalmente se llamó Doble inconsciencia del compositor cubano Manuel Corona, pero que cuando usaron en una película pasó a llamarse Falsaria y atribuírsele a otros compositores y que luego el Gran Combo inmortalizó como Falsaria (Oye Salomé).

En pocas palabras: Para lectores que estén explorando qué se está publicando en Puerto Rico y busquen qué dicen o aportan las nuevas voces a la literatura boricua, Relatos en clave de salsa (2021) junto a Falsaria (2022) mostrarán cómo la salsa aún permea en la inventiva de quienes están escribiendo a principios de este siglo XXI.

88x31641701685.png

En pocas palabras: El sonido de la ausencia de J. A. Zambrana

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo…

Novela: El sonido de la ausencia de Jesús Adrián Zambrana Rodríguez  (200 páginas)

Mi relación con el libro: Fui lectora cero de la novela

¿Cuántas veces muere Ignacio? Así nos interpela El sonido de la ausencia cuando lo tenemos en las manos. Antes de comenzar a leerlo, si pasamos las páginas, nos topamos con las imágenes que Osvaldo Budet dibujó para casi todos los textos que lo componen y para el colofón.

¿Qué sabemos de El sonido de la ausencia? Es el primer libro del escritor puertorriqueño J. A. Zambrana. Se publicó en julio de 2016. En septiembre de 2017 obtuvo el premio International Latino Book Awards como mejor novela de misterio en español, galardón que fue precedido, en enero del mismo año, por una excelente reseña en Tinta fresca de José Borges. En la segunda novela de Zambrana, y tercer libro, Tiburón (2022), Ignacio regresa como un personaje secundario y conocemos lo que realmente pasó con los protagonistas de El sonido de la ausencia. Por lo que ambas novelas pertenecen a un mismo micro mundo.

En El sonido de la ausencia hay un hilo conductor, la historia de Ignacio y la ausencia-presencia de Milenia. Sin embargo, desde otro punto de vista, el asunto podría ser diferente; perspectiva que abordó el profesor de Creación literaria, escritor y reseñista José Borges cuando expresó que el libro es más como una producción musical, como los discos de rock de la década de los setenta. Recapitulemos, estamos ante una novela que pertenece a un micro mundo y es como un disco de rock de los setenta. ¿Algo más?

Lo musical es lo que me lleva a compartir estos comentarios a siete años de su publicación. Destacaré los elementos sonoros que presenta; comienzan en la dedicatoria. (Aunque ya el título…) La primera persona a la que se le dedica el libro evoca la perspectiva Ignacio-Milenia-ausencia, pero la segunda lo lleva a otra lectura que le da el carácter musical a la obra. A eso se le añade el apellido de Milenia, las canciones de fondo o las citas de canciones (que funcionan como “riffs”) que marcan cada relato y el orden en el que se divide el libro:

  1. Antes del eclipse: Un preludio a ritmo de blues
  2. He muerto tantas veces: Nocturnos de heavy metal
  3. Un bis en ficción pulp (An encore in pulp fiction)

Los amantes del rock apreciarán mejor que yo esta historia y reafirmarán lo expresado por Borges en su reseña. ¿Qué a quiénes se le dedica el libro? ¿Cuál es el apellido de Milenia? Toca leer la novela.

Recalcaré otro elemento novedoso. En mis primeros intentos de catalogarlo, afirmé que era una novela escrita en cuentos. ¿Novela escrita en cuentos? Aquí está el “algo más”. No, esto no es correcto, porque dos de los textos que la componen son esbozos de novela: “Tristeza colgada”, mi fragmento favorito que alude a las leyendas urbanas y “El olor que dejaste al morir” que nos encierra en Caja de muertos. Además, aunque la voz narrativa intenta engañarnos, o se engaña a sí misma, al decirnos que “Génesis” es un prólogo introducción puesto al final, no lo es. Es un fragmento más de la novela; porque quizás esta no es la historia de Ignacio y Milenia, tal vez esta es la historia de una novela llamada El sonido de la ausencia que asesinó a su autor Ignacio Ibarra, pero prefiero sentir, sentipensar, que todo gira alrededor de Ignacio y Milenia… sonido y ausencia. Al leer Tiburón la interpretación que prefiero se acentúa, pero solo en el micro mundo al que pertenecen ambas novelas, de manera individual no necesariamente.

Me atrevo a comentar que el ser o no ser le otorga un lugar significativo en la narrativa puertorriqueña de las primeras décadas del siglo XXI. Sobre todo, porque se publica años antes que comenzara lo que llamaré el “fenómeno”, en Puerto Rico, que Luccia Reverón ha nombrado como cuenvela: de libros con cuentos que tienen el mismo protagonista y que al leerse juntos es como leer una novela. Puntualizo que, aunque el nombre acuñado es novedoso y el acercamiento particular, es una exploración que no es nueva y ya Agatha Christie, Arthur Conan Doyle y Maurice Leblanc han explorado esta fórmula y no son los únicos. (De hecho, Trece puntos de araña podría ser parte de este «fenómeno» porque lo han catalogado como una novela cuenteada, pero lo escribí como libro de cuentos y experimentación lúdica con las guardarrayas del género).

Sé por el autor que, antes de la publicación, hubo quien afirmó que así no se cuentan historias. Voy a responder a esa afirmación tan categórica, y con la que no coincido, con las palabras de José Borges en su reseña, que acertadamente tituló «Frecuencias alternas»: no hay alarma, se permite en literatura.

Zambrana juega con textos que aluden a leyenda que ya mencionamos, a anécdotas como “Estacionamiento reservado”, a  homenajes como “Queremos tanto a Gustavo”, a esbozos de novelas y a prólogos para construir un todo que es novela. Y no es equivoco es intención. Esto genera un libro que no es híbrido porque es pura narrativa, que tiene varias capas de lecturas y le da un sitial en las letras puertorriqueñas porque nos presenta una nueva propuesta tanto en el cómo como en el qué. No niega las influencias culturales estadounidenses, pero tampoco las latinoamericanas, no habla de la identidad nacional pero lo puertorriqueño, a principios del siglo XXI, está muy presente y a la vez trasciende los linderos isleños. Me atrevo a afirmar que es un texto como diría Juan Ramón Jiménez: Universal, pero universal diferenciado.

Como expone el protagonista en el Génesis del libro, es como un mosaico virtual en el que cada pieza es una imagen de la realidad, vista desde lo onírico y lo alucinante.  ¿Cuántas veces muere Ignacio? No lo sé, pero al final, esta novela nos cautiva al ritmo de la muerte, el sexo, las drogas y, principalmente, del rock n’ roll.

En pocas palabras: En la respuesta a cuántas veces muere Ignacio, en el micro mundo al que pertenece junto a Tiburón y en la presencia musical en su estructura y narrativa es donde radica la genialidad de El sonido de la ausencia. Desde mi perspectiva, es un libro memorable.

88x31641701685.png