Ventana sobre Libros Pasajeros en el 2024

Por: Rita Isabel

(Adaptación del escrito de Eduardo Galeano “Ventana sobre el tiempo” del libro Las palabras andantes)

Compartimos nuestro re-cuento: tradición lúdica de fin de año.

En Libros Pasajeros, enero fue (es) tiempo de epifanías. El 21 de enero publicaron en el Post Antillano la entrevista por Wilkins Román Samot sobre mi quehacer literario. Culminamos el mes con el sombrero de editora en la ceremonia de los Premios Nacionales del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Tiburón, de Jesús A. Zambrana, recibió el galardón nacional en la categoría de Creación.

En febrero runrunes de Ocaso de Flores y de los Quintetos Viajeros. Regresamos a Enserio Books con Maribel Vázquez Lebi y festejamos el 29 de febrero el cumpleaños de las protagonistas de Trece puntos de araña. El río suena, hay carnaval de letras.

En marzo ocurre la pariciĂłn de los libros miniaturas, libritos Ăşnicos para el grupo C.A.S.A. de la comunidad Los Panes en el barrio Beatriz de nuestro Caguas.

En abril, tiempo de letras, participamos de la tercera Feria anual del Libro en Caguas en el Segundo Congreso Internacional de escritores. Reactivamos Viandantes en Libros Pasajeros con “¿Dónde estará cuando despiertes?” de Jesús A. Zambrana.

En mayo se cosecha, conversamos Entre amigos, libros y una copa con Sandra Colorado y Marivel Galindo.

En el primer dĂ­a de junio presentamos TiburĂłn y Ocaso de Flores en El Candil en Ponce. “Cuando sea grande” de AnaiaTorres Carrasquillo  fue el Viandante del mes y En pocas palabras reseñamos dos libros.

“El vacío” de Calamity y “El vendedor de azucenas” de Sandra M. Colorado fueron Viandantes en julio. En pocas palabras reseñamos un álbum musical y varios libros. Siguen los runrunes de Ocaso de Flores y de ejemplares de los Quintetos viajeros. Ocaso de Flores llegó a Tazas y Portadas y Hablo Libros, Coral Rivera, lo reseñó.

Agosto, cielo rojo, Ocaso de Flores fue “Un canto al ahora” gracias a la reseña de Lynette Mabel Pérez (y el apoyo de Iris Miranda) publicada en el Post Antillano y Maribel Vázquez Lebi reseñó Pasajeros.

En la luna madura del noveno mes y no en luna verde, se festejó el 13 de septiembre con Un Ocaso de Flores para un cadáver exquisito: ¡Once años de Libros Pasajeros! “Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo” de Sheila Burgos fue Viandante.

Octubre, mes de presentaciones, AbonĂ©s por su 30 aniversario nos acogiĂł para presentar TiburĂłn y Ocaso de Flores. Aida Mendoza reseñó la presentaciĂłn de Ocaso de Flores y escribiĂł: “Durante la presentaciĂłn fue particularmente conmovedor ver que los padres de la autora y su sobrina la acompañaron, subrayando la importancia de la familia en este proyecto literario”. Hubo festejos familiares…

En noviembre, todo es gratitud y silencio. La entrevista por Wilkins Román Samot sobre mi quehacer literario la publican en Letralia (la revista de los escritos de habla hispana de Venezuela). Más festejos familiares…

En diciembre la vida celebra, las letras festejan. Sandra Colorado se uniĂł al reto literario 2024 y comentĂł algunas de sus lecturas durante el año, entre ellas: ¡Ocaso de Flores! Y expresĂł: “Me inspiró… me llevĂł a mis tiempos de infancia…” La nochevieja en apagĂłn… Y siguen los festejos familiares…

Gracias totales a cada persona que sigue el rastro de nuestro quehacer literario y es parte del mandala de afectos y afinidad creativa que es Libros Pasajeros.

¿Qué nos depara el 2025?

RunrĂşn 9: Sobre uno de los doce

“… mi nombre crece continuamente;

de modo que mi nombre es como una historia.

Los nombres verdaderos cuentan la historia de quienes los llevan…”

El señor de los anillos

Por: Rita Isabel

Rita Isabel Collazo Vázquez… tan pronto pronunciaron mi nombre, para pasarme la palabra, me percaté que una persona en el público lo reconoció, a mi nombre. Fue curioso porque precisamente al llegar a Abonés, esa persona me pareció familiar, pero contrario a otras ocasiones que logro identificar el dónde y porqué siento que conozco alguien, en esta ocasión fue una sensación sin recuerdo. Mas en ese instante tuve la certeza de que definitivamente hubo un reconocimiento y que ella, a diferencia de mí, conocía o identificaba mi nombre. No sé cuán frecuente es que algo así ocurra, en otros espacios me ha sucedido, pero va precedido de circunstancias muy particulares que llevan al comentario: ¡tú eres Rita, he escuchado mucho de ti! En ese momento fue distinto.

Tuve que terminar de presentar a JesĂşs A. Zambrana y esperar a que, a su vez, el completara su presentaciĂłn de TiburĂłn para dilucidar el enigma. ÂżQuiĂ©n era esa señora simpática y elegante que identificaba mi nombre y que me parecĂ­a tan familiar? Me repetĂ­a: me la presentaron como Idalia, su nombre es Idalia. Al acercarnos por segunda vez en la noche supe quiĂ©n era, aunque era la primera vez que la veĂ­a en persona. ReconocĂ­ al cuarto par de manos que recibiĂł un ejemplar de Como semblanzas o seis relatos pasajeros un martes 17 de septiembre de 2013. ¡Ha llovida, y cĂłmo ha llovido! Aguaceros de palabras… Era, es Idalia DĂ­az ColĂłn directora de la biblioteca pĂşblica Dr. Pedro Albizu Campos de Caguas.

Al conversar supe que el ejemplar de Como semblanzas o seis relatos pasajeros que habitaba en la biblioteca sucumbiĂł al embate del huracán MarĂ­a en septiembre de 2017. Admito que evadĂ­ por siete años constatar lo que imaginĂ©, que uno de los libros viajeros ya no estaba. Arte efĂ­mero, vulnerable, frágil, pasajero…

 Fue grato conocer a Idalia DĂ­az ColĂłn y poder expresarle, en persona, mi gratitud por haber recibido a Como semblanzas o seis relatos pasajeros en el 2013.

Nos encontramos nuevamente en Abonés para la presentación de Ocaso de Flores y le llevé como obsequio un ejemplar de Pasajeros.

Ese instante en que vi el rostro de Idalia reconocer mi nombre ha sido muy significativo, pues una vez me dijeron que debía cambiar mi nombre o no usarlo completo porque nadie podría recordarme, reconocerme como escritora, como autora. Me negué porque mi nombre es como una historia y los nombres verdaderos cuentan la historia de quienes los llevan. Mi agradecimiento infinito a Idalia Díaz Colón por reconocer mi nombre y conocerlo por la primera gestión literaria de Libros Pasajeros. Me agrada pensar que a través de ese recordar mi nombre cobra significado la historia que cuenta y se le da continuidad a los Collazo Vázquez familia de Apalabrados y Letraheridos.

Con una amalgama de sentimientos comparto este noveno runrún de uno de los doce; constatar y aceptar que perdimos un ejemplar en el 2017 desata las memorias. El 2017 fue un año de desprendimientos.

Sin palabras

Por Rita Isabel

… custodiar las palabras significa tambiĂ©n cuidarnos y velar por el mañana,

frente a las incesantes amenazas del tiempo, la muerte y el silencio.

Irene Vallejo (Manifiesto por la lectura)

¿Libros Pasajeros sin palabras? En octubre, y en veintinueve días de noviembre, nos quedamos sin palabras. Ni viandantes, ni pocas, ni siquiera runrunes…

Sí, en Libros Pasajeros, el día a día, nos sobrecogió y nos sumió en el silencio, en un sin palabras elocuente mientras la luna se inflaba y desinflaba. Y es que andábamos ardiendo la vida con tantas ganas que nos quedamos sin palabras.

Octubre fue el epicentro de reflexiones profundas ante la realidad actual de mi profesión. Este año cumplo veinticinco años laborando como educadora y me enfrento a retos que me hacen sentir como volantinera que quiere continuar andando sobre la cuerda del entusiasmo sin caer al precipicio. Por contraste, a nivel familiar, vivimos días de redondo alegre y vertiginosa contentura con festejos familiares que nos llevaron a encuentros memorables y caleidoscópicos. Sin mencionar que estábamos en la recta final del año eleccionario donde las alianzas de color esperanza nos hicieron pensar que otro Puerto Rico era posible.

Entre cuestionamientos filosóficos y prácticos sobre el rumbo actual de la educación, reuniones familiares y ejercer nuestro derecho al voto hubo espacio para las letras, aunque estuviésemos sin palabras. Abonés, en Caguas, nos acogió dos veces por su 30 aniversario. El jueves 17 de octubre acompañé a Jesús A. Zambrana en su “Stand-Up Comedy” de Tiburón y el sábado 26 de octubre, con los abuelos de Libros Pasajeros entre los asistentes, presentamos Ocaso de Flores. Sara sirvió de “bateador emergente” en la presentación porque Zambrana quedó atrapado en la caravana del triunfo de la Alianza. Conversamos sobre la vejez, la muerte, la identidad visual del libro y los riesgos literarios.

Los días pasaron. Llegó la temporada de lluvias. En la revista Letralia de Venezuela se publicó la entrevista que me hizo Wilkins Román, nos topamos con lectores (re)descubriendo Pasajeros, lectoras ataviándose de Trece puntos de arañas y olvidamos que el 20 de noviembre se cumplía un año desde que Ocaso de Flores fue tinta y papel.

Maravilloso ha sido el adjetivo que ha marcado las reacciones de quienes han leído Ocaso de Flores. Nos maravillamos de que en un santiamén ya lleve un año llegando a manos y miradas de quienes aprecian la belleza de cada ocaso. En ese maravillarnos, Libros Pasajeros deja de estar sin palabras para brindar y agradecer con palabras.

Punto y aparte: Pronto compartiremos un tercer ¿Qué dicen de Ocaso de Flores? y un runrún de Como semblanzas o seis relatos pasajeros. Confío que llegue un Viandante en diciembre y que, en receso de fin de año, retome En pocas palabras.

Un cadáver exquisito para un Ocaso de Flores

Por Rita Isabel

Somos la Ăşnica especie que explica el mundo con historias,

que las desea, las añora y las usa para sanar.

Irene Vallejo

septiembre

de viernes trece

festejo

en el decimoctavo dĂ­a

luna de cosecha

sĂłlo silencio

en lo que la página en blanco

va y viene

viandantes

cadáveres exquisitos

Quintetos viajeros

la arena se desliza

es tiempo

El viernes trece, de este noveno mes de festejo, compartimos Un cadáver exquisito para un Ocaso de Flores. Hoy, en víspera del último día de este mes de festejo por once años de Libros Pasajeros (y en día que festejamos el año nuevo personal de mi hermana) compartimos este brindis de imagen, sonido y palabra desde nuestro hogar virtual: Un cadáver exquisito para un Ocaso de Flores.

El cadáver exquisito es la expresión de la creatividad oculta que nos vincula.

Juan Yuste

El cadáver exquisito, ante todo, es un juego donde el azar o lo aleatorio se integra en el proceso creativo. Es muy fácil jugar: en un papel cada persona que participa anota una palabra, una frase u oración. Esa oración, frase o palabra se oculta y otra persona continúa sin saber qué se escribió previamente.

Como educadora utilizo este juego (y variantes, que han nacido de practicarlo por más de veinte años) para estimular el pensamiento divergente y la creatividad. Además, me encanta la reacción de cada estudiante o grupo al que les presento el juego cuando digo: Vamos a trabajar un cadáver exquisito. Por esto al idear compartir un video de Ocaso de Flores para celebrar nuestros once años de quehacer creativo, decidimos que fuese un trabajo lúdico a lo cadáver exquisito. En este caso es un tejido de sonido, imagen y palabras con frases de un cuento de cada estación de Ocaso de Flores. ¿Quiénes jugaron y tejieron las palabras? Sara, Amanda, Rafael, Bernardo, Paola y esta lectora que a veces escribe.

Irene Vallejo en el Manifiesto por la lectura escribe: Lo imposible debe ser soñado primero, para algún día hacerlo realidad. Agradezco al mandala de afectos y afinidad creativa que sueñan conmigo y que sacan tiempo del destiempo para hacer realidad los imposibles: Sara, Amanda, Rafael y Bernardo. También doy gracias a los que sin querer queriendo siempre se unen para apoyar el proceso: Elena, Manuel, Jesús, Ramonita Letraherida, y Carlos Luis Apalabrado. Asimismo, a los que quedan atrapados en el juego porque el azar los lleva a estar en el momento oportuno para tejer las frases y crear los cadáveres exquisitos, en esta ocasión: Paola. Sí, cadáveres exquisitos en plural, el tiempo sólo nos permitió completar uno de los cuatro que nacieron de ese junte el primer viernes de agosto.

Cito nuevamente a Vallejo para cerrar este escrito: Nuestra auténtica fortaleza es creativa.

Sin más…

Viandantes en Libros Pasajeros: Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo

En lo que la página en blanco va y viene…

Agosto en Libros Pasajeros suele ser tiempo en pausa y hasta tiempo sin palabras, mas septiembre es mes de festejo. Como todos los años celebramos con palabras. Con caleidoscópico entusiasmo comparto una nueva entrega de Viandantes en Libros Pasajeros.

En unas navidades, en busca de regalos de Epifanía (sí muchas anécdotas de mi cotidiano comienzan así) me topé con el trabajo artístico de Sheila Burgos. Desde ese momento oportuno seguí el rastro de su arte en las redes, en este mundito virtual que expande nuestro círculo o mandala de afinidad creativa. En este instante en el que escribo, y en el momento en el que leas estas palabras, Sheila Burgos será Viandante. Es la segunda vez que la convidamos a un junte creativo, la primera vez recibió un ejemplar del Quinteto viajero sin retorno: A manos llenas. En esta ocasión nos regala sus palabras, pero también un hermoso collage: belleza en palabra e imagen.

Sheila expresa: «Cuando viajo, dejo partes de mĂ­ que ya no necesito en cada rincĂłn, y le doy la bienvenida a nuevas partes que se montan conmigo para la aventura de la vida.» Pienso que leer es una manera de viajar, sus palabras y su collage en Viandantes son una invitaciĂłn al viaje, al desprendimiento como ofrenda de gratitud y a recibir como gesto de bienandanza y agradecimiento. Sin más…

Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo (Derechos reservados)

Por Sheila Burgos

Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo.

A veces te recorro sin un plan definido, y siempre me acoges como solo una madre sabe hacerlo. Camino, respiro, observo y te toco. Qué afortunada soy de tenerte.

Cambias con el paso del tiempo, pero tu esencia sigue intacta, cada vez más sabia, cada vez más tierna. Siempre me invitas a jugar; es mi parte favorita de visitarte. Exploro contigo y juego a ser una gran artista. Eres generosa con lo que me ofreces para crear. Mis obras favoritas son los collages con elementos naturales.

Cuando termino de jugar, me acompañas y me ofreces tu árbol favorito para que me siente a sus pies. Usualmente lo abrazo; el amor es recíproco.

Y vuelvo a respirar… y me sigo llenando de vida.

Las horas pasan, y me siento más calmada que cuando llegué. Logras llenarme de esperanza cuando acaricias mi cabello.

A veces lloro para expresar lo que siento, y me acompañas con tus lágrimas benditas. En esa agua, muchas veces, he aprendido a bailar.

Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo.

Gracias, Pachamama, por cuidarme y darme vida bonita.

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