Viandantes en Libros Pasajeros: Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo

En lo que la página en blanco va y viene…

Agosto en Libros Pasajeros suele ser tiempo en pausa y hasta tiempo sin palabras, mas septiembre es mes de festejo. Como todos los años celebramos con palabras. Con caleidoscópico entusiasmo comparto una nueva entrega de Viandantes en Libros Pasajeros.

En unas navidades, en busca de regalos de Epifanía (sí muchas anécdotas de mi cotidiano comienzan así) me topé con el trabajo artístico de Sheila Burgos. Desde ese momento oportuno seguí el rastro de su arte en las redes, en este mundito virtual que expande nuestro círculo o mandala de afinidad creativa. En este instante en el que escribo, y en el momento en el que leas estas palabras, Sheila Burgos será Viandante. Es la segunda vez que la convidamos a un junte creativo, la primera vez recibió un ejemplar del Quinteto viajero sin retorno: A manos llenas. En esta ocasión nos regala sus palabras, pero también un hermoso collage: belleza en palabra e imagen.

Sheila expresa: «Cuando viajo, dejo partes de mí que ya no necesito en cada rincón, y le doy la bienvenida a nuevas partes que se montan conmigo para la aventura de la vida.» Pienso que leer es una manera de viajar, sus palabras y su collage en Viandantes son una invitación al viaje, al desprendimiento como ofrenda de gratitud y a recibir como gesto de bienandanza y agradecimiento. Sin más…

Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo (Derechos reservados)

Por Sheila Burgos

Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo.

A veces te recorro sin un plan definido, y siempre me acoges como solo una madre sabe hacerlo. Camino, respiro, observo y te toco. Qué afortunada soy de tenerte.

Cambias con el paso del tiempo, pero tu esencia sigue intacta, cada vez más sabia, cada vez más tierna. Siempre me invitas a jugar; es mi parte favorita de visitarte. Exploro contigo y juego a ser una gran artista. Eres generosa con lo que me ofreces para crear. Mis obras favoritas son los collages con elementos naturales.

Cuando termino de jugar, me acompañas y me ofreces tu árbol favorito para que me siente a sus pies. Usualmente lo abrazo; el amor es recíproco.

Y vuelvo a respirar… y me sigo llenando de vida.

Las horas pasan, y me siento más calmada que cuando llegué. Logras llenarme de esperanza cuando acaricias mi cabello.

A veces lloro para expresar lo que siento, y me acompañas con tus lágrimas benditas. En esa agua, muchas veces, he aprendido a bailar.

Y mientras te miro, respiro, y mientras respiro, vivo.

Gracias, Pachamama, por cuidarme y darme vida bonita.

Licencia Creative Commons

En pocas palabras: Lecturas de verano

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo…

Novela juvenil: Los secretos de La Torre (2022) Publicada por primera vez en 2021 de Yarimar Marrero Rodríguez [269 páginas]

Mi relación con el libro: Me topé con un ejemplar en la Feria Anual del Libro en Caguas y lo compré pensando en mis estudiantes.

Literatura infantil: Pippi Calzaslargas, Pippi en los mares del sur, Pippi se embarca (2020) Publicado por primera vez en 1945, autora Astrid Lindgren [140, 124 y 140 páginas respectivamente]

Mi relación con Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsdotter Långstrump: Un recuerdo, Pippi es un personaje que me acompaña en las memorias de mi niñez por la serie televisiva que adaptó lo que ahora sé que es un personaje literario.

Novela: Cuento de hadas (noviembre 2022) de Stephen King [852 páginas]

Mi relación con el libro: En busca de regalos de Epifanía en el 2022 descubrí este título. Lo anoté en mi lista de libros por leer, en ese momento estaba agotado en las librerías de Puerto Rico. Llegó a mis manos hace un tiempito.

Novela: Peregrino (junio 2023) de Ramón Otero [298 páginas]

Mi relación con el libro: Llega a mis manos casi, casi como llega el libro de Buen camino a las manos de uno de los personajes principales de la novela: por casualidad. Mi familiares y amistades viajaron el verano pasado para peregrinar por El camino de Santiago. En una librería de Santiago de Compostela encontraron este libro, lo compraron y se lo han pasado de mano en mano para leer. Aunque no viajé con ellos me interesó el libro y por fin llegó a mí.

A primera vista estos títulos no tienen nada en común y en definitiva luego de leerlos tampoco. Quizás un punto de encuentro es que cada uno, en su género y estilo, es una muy buena lectura.

Confieso que no me considero una ávida lectora. Leo, pero no soy disciplinada ni consecuente en recrearme leyendo. Hay periodos, como en estas seis semanas, que leo obsesiva y compulsivamente para viajar a cada mundo literario que me presenta cada libro. Quizás esa es la razón por la que doy mil vueltas antes de sentarme a leer en vacaciones porque una vez me sumerjo en la lectura no quiero regresar al aquí y al ahora. Una vez se despierta en mí la lectora maniaca que habita en duermevela en mis entrañas, regresar a esta otredad que es la vida de carne y hueso, deberes, responsabilidades y compromisos es romper en frío. El resto del año leo de manera dosificada, la profesión que ejerzo (y la escritura) requiere que lea consecuente y continuamente. Mas es una lectura con propósito práctico y laborar versus la lectura con propósito recreativo.

Así como romper en frío es complejo, regresar a la lectura obsesiva también lo es. Así que no me tiro de pecho, comienzo en dosis controladas. Por eso, luego de los libros que comenté En pocas palabras en junio, mi primera lectura de verano fue Los secretos de La Torre, la leí por placer, pero con la intención de decidir si la añadiría al listado de libros que trabajo con mis estudiantes. Pasó la prueba, estará en la lista, sin embargo, sé que será un reto el primer capítulo. Tendré que cautivar a mis estudiantes para que no abandonen la lectura, pues el comienzo es pesado y el ritmo denso, pero sólo el primer capítulo, luego la narrativa te captura. Para aquellos que consideramos a Río Piedras parte de nuestra historia y sentimos un vínculo especial con la Ciudad Universitaria esta novela nos atrapa. La Torre en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y el Museo de Historia, Arte y Antropología es donde se cruzan las fronteras de tiempo y espacio. Mas es adentrándonos en El velorio que los siglos XIX, XX y XXI se entrelazan en la historia. Estamos ante un micro mundo literario con personajes creíbles, situaciones verosímiles (aun luego de cruzar la frontera hacia lo fantástico) y un excelente manejo de temas fundamentales de la adolescencia: identidad, pertenencia, amistad, libertad de acción con responsabilidad, superar retos y desafíos por el bien propio y común. Si el principio pone a prueba a quien lee para no abandonar la lectura, el final se siente confuso, entiendo que la intención es dejar la sensación del continuará, pero… en fin muy buena lectura. Espero leer nuevamente a esta autora puertorriqueña. Ojalá siga escribiendo literatura juvenil para enriquecer el acervo de nuestras letras boricuas.

Sobre Pippi Calzaslargas, creo que la leí en el momento oportuno. Me encantaría ver la serie televisiva ahora, en mi niñez no la entendía y no recuerdo que viera un episodio completo. Ahora sería diferente. Una historia memorable, vale la pena acompañar a Pippi en sus peripecias.

Confieso que Cuento de hadas es el primer libro que leo de Stephen King. Vivo en la espesura de un monte y aunque de niña me encantaba esconderme para leer libros que me dieran miedo, de adulta no es tan divertido. Así que tomé precauciones para leer al maestro del terror. Para mi sorpresa y asombro la ternura, la humanidad, lo cotidiano me atrapó. Cuando consideré que el terror comenzaría cambié mis horarios de lectura. Fue una precaución innecesaria. La historia tiene tres momentos y la voz narrativa, que es el personaje principal, te va llevando desde lo cotidiano a lo fantástico e irreal desde su incredulidad hasta que, como él, sientes extraño lo que hasta ese momento considerabas real y cotidiano. Si vives junto a un perro o una perra esta historia te enamorará. Si te gusta reflexionar sobre los procesos mentales, sobre cómo surgen las ideas te encantará la voz narrativa. Si los mundos paralelos, los cuentos de hadas te fascinan disfrutarás cada una de las referencias y la esencia de esta novela como cuento de hadas. De más está decir que deseo adentrarme en otros mundos de Stephen King. No dejo de preguntarme: ¿cómo es posible que no leyera antes sus libros?

Peregrino llegó precedido de recomendaciones y de una advertencia: “debes leerlo”, “te va a gustar” “es un libro que no vas a querer haber leído”. De igual manera llegó en el pico de mi estado de maniaca lectora, así que lo leí en menos de dos días. En las primeras páginas entendí la advertencia y también las recomendaciones. Imagino que quien peregrinó por el Camino de Santiago se lo vive más, pero no me atrevería a recomendar el libro a toda persona que vivió el camino. Y no es porque trate de un asesino en serie, ni porque se describan los asesinatos y violaciones con lujo de detalles, es porque toma la experiencia trascendente del camino desde la vivencia de alguien que distorsiona, convincentemente, lo que es virtud y lo que es maldad. Literariamente me encantó que la trama surja de la lectura de un libro que uno de los personajes principales compra por pura casualidad y que podamos leer ese libro: Buen camino.

Ya debo adormecer a la lectora obsesiva, que Cuento de hadas despertó por completo, regresar a la lectura dosificada con propósito, retornar al aquí y al ahora. Escribir En pocas palabras es mi manera de aminorar el ritmo de lectura. Aún tengo varios libros en los que deseo viajar. Sopeso si leeré uno más antes del 2 de agosto cuando comienzo mi rutina de trabajo.   

En pocas palabras: Muy buenas lecturas de verano.

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Viandantes en Libros Pasajeros: El vendedor de azucenas

En lo que la página en blanco va y viene…

Apalabrada y entusiasmada comparto una nueva entrega de Viandantes en Libros Pasajeros. En el mundo se festeja el día de los abuelos en diferentes fechas, el 26 de julio es una de ellas. Como en Libros Pasajeros nos encantan las vísperas, elegimos esta fecha para compartir la nueva publicación de Viandantes: en víspera del día de los abuelos.

Nuestro círculo o mandala de afinidad creativa se expande. La autora de Siempre en viernes, Sam Satito y El día que trascendí los límites de la cordura aceptó nuestra invitación para ser Viandante en Libros Pasajeros. Entre todos sus escritos nos regala un relato en memoria de su abuela Mercedes García de Colorado y nos dio el pie para publicar en esta fecha.

Al estudiar los datos biográficos de Sandra M. Colorado leemos que es “firme creyente de que los cambios se logran individuo a individuo. Así que su meta es provocar estos utilizando sus letras, en ocasiones duras y densas”. El escrito que hoy compartimos provoca reflexión que enternece. Cuando lo leí fui remembranzas y mirada caleidoscópica. Eso provocó en mí, ¿qué provocará en ustedes? Gracias totales a Sandra M. Colorado por dejar que sus letras habiten como viandantes en nuestro hogar virtual y por darnos la oportunidad de festejar, leyendo, la víspera y el día de los abuelos (en julio).

El vendedor de azucenas (Derechos reservados)

Por Sandra M. Colorado

En memoria de mi abuela Mercedes García de Colorado

Sentada en el balcón me arropa un aroma conocido, que me transporta a la época en que vivía en la casa de mis abuelos. Mi padre me llevaba los domingos en la noche y regresaba a buscarme los viernes en la tarde, para que  pasara el fin de semana con mi familia de origen. Nunca supe a que se debía ese arreglo, pues mis hermanos nunca abandonaban el hogar paterno. Lo cierto es que no me molestaba porque en casa de mis abuelos me divertía y no extrañaba nada.

            Mi abuela era maestra retirada, pero aún ofrecía clases en el hogar a niños inmigrantes de padres puertorriqueños, que no sabían hablar español. Ella los preparaba para que pudieran entrar en la corriente regular y al grado que les correspondía. Se distinguía por ser muy severa pues “no estaba para perder el tiempo con quién no le interesaba aprender”. Era una lectora voraz que mantenía una biblioteca en su casa donde todos los chicos del pueblo iban a buscar información. Enseñar era su pasión y misión de vida. Nunca cobró un centavo por la labor que realizaba.

Uno de mis momentos predilectos era cuando llegaba el joven que vendía azucenas. Cada tarde el olor de las blancas flores anunciaba su llegada. Con mis escasos diez años me intrigaba. Lo observaba con su caminar pausado, la cabeza gacha cubierta por una pava muy grande de paja, un poco maltrecha. Me arrodillaba en el piso del balcón para poder fijarme en él sin que se diera cuenta. Era un intento fallido. Siempre me descubría.

—Buenas tardes, niña —. Me saludaba sin mirarme y extendía su mano izquierda para regalarme un botón de azucena. Al instante que mamá olfateaba el olor dulzón de su flor favorita aceleraba el paso llamándolo.

—Benito, espérate mi‘jo —.  Él se detenía, ponía la canasta de azucenas en el piso y escogía las mejores para mi abuela. Levantaba su rostro curtido por el sol y exhibiendo su mejor sonrisa le decía con los ojos llenos de estrellas:

—Las más frescas para usted siempre —. Se las entregaba en una actitud ceremoniosa, casi como si fuera a la mujer amada. En ese momento, me fijaba con detenimiento en él. Era muy flaco y alto. Sus manos eran callosas y tenía el pelo crespo desaliñado. El pantalón hacía mucho que le había dejado de servir, pues le llegaba a mitad de las pantorrillas. Se lo ataba a la cintura con una soga. Sin embargo, su camisa lucía prístina aunque ajada. Mi abuela siempre comentaba que “la pobreza no es excusa para la falta de aseo”.

—Gracias, Benito. Dime, ¿sigues leyendo, verdad?

—Misis, todo lo que puedo. No siempre me sobra para comprar libros. ¡Ah, eso sí!  Visito la biblioteca de la escuela bastante a menudo para leer.

—¿Sabes, que puedes pedir libros prestados?

—Sí, pero no me gusta llevarlos a la casa. Me preocupa que se mojen, manchen o las gallinas los ensucien.

—Te entiendo y me alegra tu respeto por las obras escritas. Mira, aquí te tengo mi copia de La Charca. Es un regalo para ti. Cuando pases la próxima semana discutimos la trama hasta donde hayas logrado leer. ¿Te parece?

            Observé que los ojos del hombre se le humedecían como si fuera a llorar, pero no vi lágrimas. Miró el libro un rato, leyó algo que mi abuela había escrito dentro y lo protegió en el interior de su camisa.

            —¡Muchas gracias, Misis! ¡Qué Dios le dé mucha salud!

            —No me tienes que agradecer nada. Nos vemos el próximo miércoles.

            Esa escena se repetía cada semana, así como el comentario de mi abuela, al despedirse de él siguiéndolo con la vista.

—Qué pena que tuvo que abandonar la escuela. Era mi alumno más prometedor. Siempre pensé que me sustituiría en el magisterio. Me lo imaginaba impartiendo clases y los estudiantes alelados escuchando sus historias. ¡Qué lástima! —suspiraba y añadía —¡Una gran pérdida! Entonces, se alejaba con tristeza moviendo la cabeza de lado a lado en negación, sin poder ocultar el ánimo derrotado. Yo corría tras ella y me abrazaba a su cintura curiosa por saber más de ese personaje que me fascinaba e intrigaba.

—Mamá, ¿por qué dejó la escuela?

—Mi amor, no todos tienen la suerte de tener un plato de comida en la mesa. Abandonó la escuela para ayudar con el sustento de la familia —contestaba mirándome con ternura mientras yo observaba que la boca le temblaba aguantando las ganas de llorar.

—Mamá, me dio hambre. Quiero arroz con bistec y papitas de las tuyas. ¡Ah, la carne me la picas con las manos! —expresaba con premura para alejar la pesadumbre de sus ojos. Ella se sonreía mostrando su dentadura incompleta, me acariciaba la cabeza y respondía:

—¡Fascistora!

Al rato, me servía lo pedido y se sentaba al otro extremo de la mesa con un plato de sopa. Pasábamos el resto de la tarde conversando y riéndonos.

            Fui creciendo y adolescente contemplaba al hombre, ya con canas, detenerse para conversar con mi abuela sobre la lectura del momento. La esperaba con paciencia, pues mamá ya caminaba muy despacio. Casi no veía pero me pedía que le leyera y discutíamos la trama, porque quería estar lista para poder dialogar con su alumno más querido.

            Una tarde, el hombre se acercó al balcón y esperó. Como nadie salía me llamó.

            —¡Niña, niña! —Tan pronto se percató de que me aproximaba, no pudo esperar a que llegara al balcón para preguntarme —¿Dónde está la Misis?

            No logré contestarle. Las lágrimas ahogaron mis palabras. Él me dejó el ramo de siempre, esta vez más grande y me ordenó:

            —Para su sepultura. No llores, niña. No hubo, ni habrá mejor maestra en todo el mundo que ella. Fuimos afortunados al conocerla y disfrutar de su sabiduría —. Se despidió con una reverencia colocando su sombrero sobre el pecho. Se agachó para recoger la canasta, asentó la pava maltrecha en su cabeza y siguió su destino. Esta vez su paso me pareció más lento.

            Nunca más lo volví a ver. El ramo de azucenas nunca faltó en la tumba de mi abuela.

Licencia Creative Commons

En pocas palabras: Lumina de Calamity

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo… (y escucho)

Álbum: Lumina (octubre 2023) de Calamity [44 minutos, 10 canciones: ¡5 en español!, 5 en inglés]

Mi relación con el álbum: Soy la tía de Calamity, de sangre y de palabra. Además, fui la guía (maestra Montessori) de todos los integrantes durante seis años, en su adolescencia. Asimismo, según las redes sociales soy fan destacada de la banda. Como dice Eduardo, el baterista de la agrupación: legítimamente me gustan sus canciones. Tengan la certeza de que este no será un escrito objetivo.

Quizás solo el sexo, los deportes, la música y el éxtasis religioso -aun cuando estas experiencias siguen siendo efímeras y no dejan huellas- propician una sensación tan profunda de formar parte de una realidad mayor que nosotros mismos. Pero la creatividad, además, deja un resultado que se suma a la riqueza y complejidad del futuro.

Mihaly Csikszentmihalyi

En pocas palabras: “Call To Me” fue el primer sencillo que lanzó Calamity para comenzar el proceso de promoción de Lumina. Como ellos expresaron: “Si están esperando la esencia sonora de Calamity plasmada en 10 canciones van a amar cada segundo del disco”. Como en sus trabajos anteriores Lumina es una gran composición y es evidente que se hizo desde el nosotros. Ejemplo de ello es que comenzaron a iluminar la ruta musical de este nuevo álbum lanzando dos videos geniales que trabajaron junto Amanda Solla y Wayne Fernández.

No tengo los conocimientos para poder reseñar la calidad musical del álbum, pero puede afirmar que, al igual que Kairos, Lumina en muchas ocasiones me acompaña en el trayecto, de monte a monte, del hogar al trabajo, del trabajo al hogar. “Fuera de este mundo” y “Llevarte siempre” se han unido a “El vacío” (del álbum anterior Kairos) como canciones que me acompañan y son detonantes para idear en el tejido de palabras-acción-creación que es Libros Pasajeros.

En nuestra lengua vernácula (por lo que indagué) no contamos con la palabra “lumina”, pero sí con “luminar”. En el Diccionario de la Real Academia Española nos encontramos dos acepciones, la primera: cada uno de los astros que despiden luz. La segunda, (se dice que es de poco uso): persona de mucha virtud, ciencia o sabiduría. Y en algún momento significaba iluminar, pero ya esa acepción está en desuso. Por lo que este nombre alude a la luz. Cuando comparta un fragmento de la canción que lleva por título el nombre del álbum regresaremos a este punto luminoso. (Dato curioso, en este nocturno de julio en el que comienzo a escribir este En pocas palabras, un cucubano me acompaña, ¿casualidad?).

Lumina nos presenta sus canciones en el siguiente orden: “The Wall” abre paso, “La segunda muerte” le sigue, luego “Call To Me”, el cuarto momento es “Lumina”, para llegar a “Fuera de este mundo”, de inmediato se escucha “The Path”, luego “Stronger Than All”, sigue con “Llevarte siempre”, va cerrando con “Stand Up and Walk” y culmina con “Siempre hay uno”. Al leer los títulos de varias de las canciones es evidente el referente fundamental en las letras. Para no extenderme demasiado, me concentraré en los títulos en español.

“La segunda muerte” nos regala versos como:

Que me llamen loco

no es problema para mí

prefiero despertar a uno

que seguir durmiendo a mil

 

No nos salvará la suerte

 ni tampoco las estrellas

cuando el cuerpo quede inerte

todavía falta

viene la segunda muerte

Mientras “Lumina” da sentido al todo musical creativo de este álbum y, hasta cierto punto, es como una respuesta a “El vacío”:

Si pudieran comprender

lo que alcanzo a ver

donde no hay oscuridad

Fuego y luz

Fuerza y libertad

Paz en tempestad

Nada vemos si nos falta luz

Admito que esta letra me inquieta y me recuerda mis mayores temores cuando expresa:

Es uno

o el otro

no existen puntos medios

Mas “Fuera de este mundo” es casi mi himno en los siguientes versos:

Vivo fuera de este mundo

quiero estar donde estoy

entregando lo que tengo

sin perder lo que soy

En esta rutina hipnotizante

es un privilegio el ser disonante

vivir desde adentro es una belleza

que muera lo vano, que sobre pureza

Disfruto muchísimo escuchar y cantar “Fuera de este mundo” y el video es un pasar por el corazón, por el hígado-corazón, el desarrollo creativo de Calamity: uno para todos, todos para uno, el todo es más que la suma de sus partes.

Por otro lado, “Llevarte siempre” es una letra caleidoscópica. Además, la composición y arreglos musicales nos sorprenden gratamente al llegar a ella.

Si algo puedo yo pedir

es llevarte siempre

muy dentro de mí

Aunque mis anhelos

tengan que morir

que no muera nunca

la certeza de que estás aquí

El saber que estás cerca de mí

La certeza de que estás aquí

“Siempre hay uno” … esta es para escucharla, me río a mares con esta canción y la canto “a viva voz y a voz en cuello”.

Como tía de Calamity las siguientes expresiones pueden considerarse de un valor relativo, por ser quien soy, pero me atrevo a afirmar que nadie puede negar la calidad del trabajo de Calamity en la totalidad de su manifestación creativa y sobre todo la belleza de laborar como seres creativos (1% de inspiración y 99% de transpiración) que viven desde adentro.

Más allá de las letras, más allá del trabajo de excelencia musical, más allá de la identidad creativamente luminosa de este álbum, Lumina es el mayor acto de amistad que he presenciado, porque las letras, en su mayoría, responden a búsquedas y encuentros, y a la fe de Bernardo (Berny) que intenta que comprendamos lo que puede ver. Sé que Eduardo y Gonzalo hicieron suyas las luces y sombras, sombras luminosas y luces en penumbras, belleza en claroscuros, más esplendentes que en sombras, de las búsquedas y hallazgos. Lumina es una apuesta a la amistad, un acto trascendente. El riesgo que se enfrenta al decir: creo, tengo la certeza de que estás aquí, tengo fe y vivo fuera de este mundo. Un riesgo que los llevaría a enfrentar la avalancha de consecuencias que estas afirmaciones pueden traer. Lumina es para valientes, para lo que creen en el potencial creativo de la amistad como manifestación trascedente. Es para los que conocen el verdadero significado de la palabra entusiasmo, para los que han experimentado el privilegio de ser disonantes.

Antes de concluir este escrito comparto: Días antes de pedirle a Calamity que me permitiera compartir una de sus letras en Viandantes en Libros Pasajeros, Gonzalo expresó en las redes: Ya no hay más Calamity, se acabó Calamity. No sabía qué pasaría cuándo les consultara lo de Viandantes. Al escribir al grupo que creamos en el 2019 para la No Década, recibí un sí múltiple, todos respondieron a mi pregunta, incluyendo Fernando, entonces nació esta enredadera de palabras.

En pocas palabras: ¿Ya no hay más Calamity? Quizás se “desbandaron”, pero el rastro de su proceso creativo, el arte musical y literario los ha hecho llegar más allá del tiempo. Calamity suma (y sumará) a la riqueza y complejidad del futuro. Lumina cierra un ciclo creativo e inició otro. ¿Qué mejor manera de honrar diez años de idear y crear, desde el entusiasmo, con un álbum de diez canciones? Hoy brindo, desde este lado del espejo, por la que fue La Sí Década de Calamity. ¡Lumina para Bernardo, Eduardo, Gonzalo, Fernando y Armando! Entusiasmo en este nuevo hacer camino al andar que Fernando empezó un poco antes. Hagan suyas las palabras: por todo lo que ha sido gracias, ha todo lo que ha de ser en luz: sí.

Punto y aparte: Me deben un concierto en acústico.

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¿Qué dicen de Ocaso de Flores? 2

Por Rita Isabel

Pasajeros, Trece puntos de araña y Ocaso de Flores son libros-objetos-vivos que he confiado a otras manos, miradas y voces. Cada historia, cada narración que genero es un diálogo-tejido con escritos de otros autores y autoras del pasado, del presente y, aspiro a que, del futuro, son apuestas contra el tiempo. Y como dice Benedetti:

a lo mejor alguna alguno

en insomnio titubeante

halla que dos o tres palabras

le entregan algo de alguien

desde estos versos que se rompen

en los papeles

y en el aire

a lo mejor

quién sabe

Cuando me llegan las reacciones a las lecturas de mis escritos el diálogo se aviva y transforma un día común en un instante de “redondo alegre”.

Compartía en la primera publicación de ¿Qué dicen de Ocaso de Flores? 1 que las primeras reacciones fueron atípicas porque, por los días festivos, las recibía de cara a cara con ojos a puntos de lágrimas, voces entrecortadas o con sollozos. Una reacción que recibí cara a cara en un lugar muy cotidiano, el supermercado, me hizo respirar, pues fue la primera reacción con sonrisa en el rostro y alegría en la mirada: “¡no sabes cómo me has hecho reír!” Luego en nuestra conversación salió a flote que sí, leer Ocaso de Flores es hacerse lágrimas porque nos hace sentir al contar nuestra historia: la historia de todas las bisabuelas, abuelas, madres, tías en la voz de todas las nietas…

Y el tiempo pasó y pasa. Las reacciones comenzaron a llegar de manera típica: a cuentagotas y por escrito.

En esta segunda publicación de ¿Qué dicen de Ocaso de Flores? 2 comparto dos reacciones de las que llegan a cuentagotas y por escrito. Ambas reacciones las atesoro por la manera singular en que cada Ocaso de Flores llegó a cada lectora y por lo que compartieron. Curiosamente ambas usan la palabra: maravilloso.

Terminé la lectura de Ocaso de Flores, de Rita Isabel; ilustrado por Momo y Misael. El libro es un tributo de amor a su abuela en el que la poesía y la narrativa se entrelazan, para hacernos viajar por las añoranzas, las fantasías, los temores y la realidad; camino a la despedida.

Abuela se está despidiendo y no sé cómo decirle adiós«.

¡Es un texto maravilloso!

Dra. Yolanda López López MD (Escritora)

Aprecio significativamente estas palabras porque Yolanda López López, entre un mar de libros, optó por llevarse varios títulos de la mesa Libros Pasajeros en la Feria Anual del Libro en Caguas (2024) algunos de mi autoría y otros de J. A. Zambrana. Sin conocernos, sin conocer nuestras letras. Así que este es el segundo gesto de apoyo a nuestros libros. Es un alivio saber que le gustó.

Aún no lo termino, me recuerda a mis tiempos de universitaria cuando me tocó leer para una clase «Felices días tío Sergio». Me siento identificada porque también tuve una relación muy cercana con mi abuela paterna. También veo esto que dices sobre los abuelos y los niños, regresamos a ser niños y esto me parece un tanto agridulce, quizás por lo vulnerables que son, que seremos… Tuve que buscar en la web sobre la autora, que ahora sé que eres tú y sobre lo que es en realidad Libros Pasajeros. ¡Wow! Qué gran proyecto 🙌🏽 Grandioso regalo, de verdad me siento honrada y agradecida 😊

¡Hola! Hoy le mostré el libro a la nieta y tuvo el reflejo de quitarle el «tape» a uno de los dibujos 😂 Ya lo terminé, tu familia debe estar feliz y agradecida de contar con un libro que habla tan lindo de la abuela. ¿Quién no quisiera ser tratada, amada y valorada de esa manera cuando llega el ocaso? Mi relato favorito, bueno, en realidad son dos, aunque todos me gustaron: «Mi abuela niña» y «Aroma a flores». Los dibujos son maravillosos.

Sylvia Colón (Artista y abuela)

Magali García Ramis es la escritora puertorriqueña que más admiro. Leer que Ocaso de Flores evocó la vivencia de haber leído Felices días tío Sergio fue genial. He estado reflexionando en esto porque Ocaso de Flores también evocó en otro lector la primera vez que leyó El Principito. Además de sentirme halagada de que mis letras evoquen a dos libros de gran valor literario, más que la evocación de cada uno de estos textos es la sensación o la memoria emotiva que despierta la lectura de Ocaso de Flores. Sientopienso que lo que asocian es la relación memorable entre la lectura y ellos como lectores, ese instante contemplativo que las letras lograron en cada uno de ellos y que se quedó tatuado en su alma lectora. Y sentipensar la posibilidad de que Ocaso de Flores lleve a la persona que lee a esos momentos que develan la belleza de las letras, a instantes letraheridos, me sobrecoge.

Recibir cada reacción me hace reconocer lo que mi hermana me comentó en estos días al leer la más reciente reacción a Ocaso de Flores: “No lo dudes ni por un momento, cuando se escribe desde las entrañas trascendemos”. Confieso que a veces dudo…

Gracias totales.

Gracias por leerme y por apreciar a Ocaso de Flores.