Viandantes en Libros Pasajeros: El vacío

 «Cualquier cosa que puedo cantar, la llamo una canción. Cualquier cosa que no puedo cantar, la llamo un poema. Cualquier cosa que no puedo cantar y es demasiado larga para ser un poema, la llamo una novela.» Bob Dylan

En lo que la página en blanco va y viene…

Apalabrada… lanzamos una nueva entrega de Viandantes en Libros Pasajeros, rincón de nuestro hogar virtual en el que, de vez en cuando y de cuando en vez, por invitación, compartiremos escritos de autores(as) que forman parte de nuestro círculo de afinidad creativa. En esta ocasión “El vacío” llena la casa de Libros Pasajeros, acogemos una de las letras de Calamity. No es la primera vez que versos de esta canción habitan en nuestro hogar virtual y nuestras redes sociales: las ganas incansables de poder llegar más allá del tiempo. Palabras brújulas, palabras horizontes, palabras que inspiran… Hoy «El vacío» habitará como viandante en Libros Pasajeros y con ello nos regala la oportunidad de apreciar la relación íntima entre el quehacer creativo de músicos y literatos. Nos da la posibilidad de caminar por las guardarrayas difusas entre poemas y letras de canciones. ¿Quién es (o fue) Calamity? La manera más simple de contestar es: una banda puertorriqueña de Heavy Metal. Mas la invitación es que hagan clic en su nombre y respondan ustedes, quién es (o fue), al ver la serie documental La No Década que trabajamos en el 2019. Sobre el asunto de si es o fue pronto escribiré En pocas palabras, pero ahora, en este instante o en este espacio «El vacío» será viandante. Sin más nos lanzamos a la lectura de…

El vacío (Derechos reservados 2019)

Por Calamity [Kairos]

En la vida siempre supe a donde ir
El fuego en mis ojos siempre ardió
Ningún frente frío me causó temblar
y jamás pensé algún día dudar

Las ganas de ser siempre pudieron más
que cualquier temor a fracasar
Ahora soy un hombre que perdió la fe
y que jamás pensó un día preguntarse

¿Dónde estarán las llamas que me alumbran?
¿Dónde estará el hierro en mi interior?
¿Dónde estarán las ganas incansables
de poder llegar más allá del tiempo?

En algún lugar yo me perdí
En algún ayer yo me rendí

Recuerdo mil noches sin poder dormir
Con mis ojos fijos en el mar
Buscando en el agua la tranquilidad
y poder llenar el vacío en mí

¿Dónde estarán las llamas que me alumbran?
¿Dónde estará el hierro en mi interior?
¿Dónde estarán las ganas incansables
de poder llegar más allá del tiempo?

Si disfrutaron la lectura, disfrutarán aún más escuchar «El vacío»:

Licencia Creative Commons

En pocas palabras: Contigo en tu dolor y Ya escribí, ¿y ahora qué?

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo…

Libro de no ficción (autoayuda): Contigo en tu dolor [Una guía para acompañarte a sanar en tu proceso de duelo ante la muerte de un ser querido] (marzo 2024) de Glorielma Colón [123 páginas]

Mi relación con el libro: Contigo en tu dolor llega a mis manos directamente de su autora con los deseos de que fuera una bendición para mí. Conozco a la autora desde hace poco, pero comparto con ella a diario. Es la directora administrativa de la escuela en la que trabajo. Una persona singular que desborda amabilidad, gracia y alegría. Admito que no soy muy amante de los libros de autoayuda, pero la temática es precisamente el tema que, en mi última publicación, exploro desde la ficción.

Libro de no ficción: Ya escribí, ¿y ahora qué? Lo que nadie te dice sobre publicar (diciembre 2023) de Liz Arroyo [104 páginas]

Mi relación con el libro: Decir Liz es evocar a Tazas y Portadas, Publicaciones Lola y Portadas P.R. Su trabajo como librera y sobre todo lectora me llevó a conocerla cuando estaba en el proceso de divulgar mi segundo libro Trece puntos de araña. Tazas y Portadas acogió a Pasajeros y Trece puntos arañas con un entusiasmo extraordinario. Recibí apoyo, respeto y aprecio de parte del equipo de Tazas y Portadas, sobre todo de Liz. Tener un ejemplar de Ya escribí, ¿y ahora qué? era justo y necesario.

No ficción, pensé que ese sería el único punto en común de Contigo en tu dolor y Ya escribí, ¿y ahora qué? Pero había algo más evidente… las cubiertas de los libros: en ambas predomina el amarillo. Como dato curioso el color amarillo evoca: energía vital, actividad, cosecha y sabiduría.

De igual manera, ambos libros tienen una estética definida y cuidada. Es evidente que hubo cariño, en el proceso de idear, para que llegara a sus lectores un libro bonito y que su diseño estimulara la lectura. No ficción, estética definida y el compartir experiencias… de un sólo punto en común llegamos a tres. Ambos libros parten de las vivencias de las autoras y el deseo de compartir con otros lo aprendido. No sé si fue adrede, pero al sentipensar ambos libros el simbolismo del color amarillo, sobre todo el de cosecha, resuena.

Contigo en tu dolor nos lleva de capítulo en capítulo por la pérdida, el duelo, la aceptación, la sanación y el duelo colectivo. Cierra con “Morir nunca es parte del plan, pero siempre es parte de la vida” palabras de Jerry Luna, 2004. Su muerte, dio vida a este libro. La respuesta a la pregunta ¿se supera una pérdida? es el detonante del libro, el elemento que se enfatiza es que “cada duelo tiene su propio tiempo”, “cada persona vive su propio duelo, ya que cada uno lo experimenta de una manera diferente” y lo más memorable del libro es el elemento testimonial y anecdótico. Así que estamos ante un libro que busca ser un recurso de apoyo, ante el duelo de un ser querido, desde una narrativa íntima, del propio duelo de la autora, o de los duelos de las personas a las que ha acompañado como tanatóloga. Como guía o recurso de apoyo incluye ejercicios para la sanación y espacios en el libro para trabajarlos. A nivel personal y literario conocer lo que es el duelo anticipado resonó en mí, sobre todo con el proceso creativo de mi tercer libro Ocaso de Flores.

Con Ya escribí, ¿y a hora qué? Lo que nadie te dice sobre publicar (añadiría en Puerto Rico) reafirmé, o corroboré, y repasé lo aprendido en esta primera década de Libros Pasajeros. El primer capítulo recoge lo que descubrí al publicar Pasajeros de manera tradicional. Escribir para mí es un quehacer creativo y artesanal, es arte que utiliza como medio la palabra; sin embargo, publicar, me guste o no, es un negocio. En el capítulo 2 agradecí no ser la única que diferencia los conceptos autopublicación y publicación independiente. En fin, desde el comienzo hasta el punto final de la última oración del libro, lo escrito (en cada uno de los 10 capítulos y en el prólogo y el epígolo) resonó con mis procesos de aprendizaje en mi gestión literaria de una década, aprendizaje de tanteo y error, experimentación y sobredosis de realidades que, en algunos momentos, se han sentido como recibir el impacto de un chorro, a presión, de agua fría. Para quienes están comenzando sus procesos de escritura este libro será como una brújula para guiar sus pasos y no caer en arena movediza o un atrecho para no sufrir infinidad de tropiezos en un aprendizaje por tanteo y error en el proceso de publicar. La organización, el orden y el lenguaje cercano hacen de la lectura una experiencia útil y lo que se comunica llega a quien lee de manera efectiva.

En pocas palabras: ¡Enhorabuena a ambas por sus publicaciones!

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Ocaso de Flores: En serio, en feria, entre amigas hasta El Candil

Por Rita Isabel

Desde enero andamos en la cuerda floja (o tensa) del destiempo, como funambulistas ante el reto de no caer al vacío, para difundir Ocaso de Flores. Maribel Vázquez de Enserio Books nos recibió en los primeros pasos en esa “cuerda” y en febrero compartió la entrevista en sus redes, mas durante meses nos ha apoyado compartiendo uno que otro clip, de vez en cuando de cuando en vez, del diálogo que generamos. Hablamos de su libro ¡Dime que es embuste! y del proceso creativo de Ocaso de Flores.

Gratitud infinita para Maribel.

En abril, la Feria Anual de Libro en Caguas nos dio la oportunidad de llegar a más apalabrados y letraheridos. Cuatro días de diálogos interesantes, de capturar anécdotas y de encuentros memorables.

Agradecida por la experiencia.

En mayo Entre amigas, libros y una copa conversamos desde el adiós y la remembranza con Sandra M. Colorado y Marivel Galindo. Un diálogo genial, Marivel y Sandra son lectoras ideales. Gracias totales a ambas por el compartir de vivencias sobre la vejez y sobre nuestros seres queridos.

El primer día de junio El Candil nos abrió sus puertas para recibir a Ocaso de Flores. En esa ruta llevando el ocaso desde Caguas a tejidos virtuales, desde La Mesa al Pueblo, desde Caguas a entramados de amistad, una estela de preguntas se asoma en los claroscuros del Ocaso de Flores. A la luz de El Candil y dialogando con su editor, Jesús A. Zambrana, comenzamos a responder las interrogantes en cuatro estaciones como las estaciones del año que marcan el mundito literario de Ocaso de Flores: ¿Por qué un riesgo literario? ¿Un libro con identidad visual? ¿Doce maneras de decir adiós? ¿Literatura costumbrista o fantásticas; cuentos o libro híbrido?

 Usamos como trampolín las palabras de Pedro Juan Soto en el prólogo de Spiks para responder la primera interrogante. “Creo que un libro de cuentos debe ser obra integral, y, a la vez, obra desarmable. Si bien puede existir por sí sola cualquiera de las narraciones, juntas podrán decir mucho más. Por eso abordo la redacción de un libro de cuentos con sentido de integración, pensando en las partes tanto como en el conjunto, ideando las acciones con frialdad y disimulo”. (En mi caso lo ideado es cálidamente calculado)

Como tejido-red guardavidas, para no caer mortalmente en la realidad, usamos la cita de Ray Bradbury y nos lanzarnos a responder la segunda pregunta con: “Hay que inyectarse cada día de fantasía para no morir de realidad”.

Para no perder el equilibrio en la cuerda, e intentar responder al tercer cuestionamiento, usamos las palabras de Mario Benedetti: “Se despidieron y en adiós, ya estaba la bienvenida”.

Ya cerca del extremo, para idear una respuesta a la cuarta interrogante (interrogante a la dos), regresamos a las palabras de Juan Ramón Jiménez que hemos hecho nuestras: “Universal, pero universal diferenciado si no, no”.

(Confieso que las citas son más bien acertijos si no ven la presentación, si aún no la han visto pasen por el espacio virtual de El Candil).

De salto en salto por la prosa poética de Ocaso de Flores, desde su dedicatoria hasta el epílogo, llegamos al extremo de la cuerda que puede ser el final o también principio:

A quien aprecia la belleza del ocaso

Lo inexorable

en esta isla triturada por vientos, lluvias y corrupción

como si no hubiese un mañana

se desdibuja el paso de los años

de naranja el verdor

estalla el atardecer

zigzagueante, transparente, fantasmal

crece sempiternamente

parrandas y epifanías

persiste e insiste;

sufre la belleza del que permanece,

del que siempre estuvo,

del que no se fue

antes de lo esperado

por el tic tac del reloj

palpita el cundiamor

previo al vértigo

como ella lo hizo por mí tantas veces

beso su mano

con llantoamor en las entrañas

y mis letras se estancan en la punta de mis dedos

Abuela se está despidiendo y no sé cómo decirle adiós.

Gracias a El Candil por el espacio.

Como funambulistas… continuaremos.

Rita Isabel agradecida

En pocas palabras: Tiburón en El Candil

Por: Rita Isabel

En pocas palabras: Comparto lo que sientopienso de lo que leo, pero en esta ocasión comparto una experiencia literaria.

El pasado sábado primero de junio trazamos ruta hacia al sur, rumbo a la librería El Candil en Ponce, para presentar Ocaso de Flores y luego Tiburón.  Fue una tarde literaria y de cambio de sombreros: primero con el sombrero de lectora que a veces escribe, acompañada del editor de Ocaso de Flores; luego con el sombrero de editora acompañando a Jesús A. Zambrana autor de Tiburón. Sara nos acompañó a ambos en esta gestión literaria. Si desean ver ambas presentaciones, pueden visitar las redes sociales de El Candil.

En este domingo de junio comparto el escrito que leí para dar paso a la presentación de Tiburón.

Dice Eduardo Galeano: “Quien nombra, llama. Y alguien acude, sin cita previa, sin explicaciones, al lugar donde su nombre, dicho o pensado, lo está llamando”.

Hoy no necesariamente fuimos nombrados para acudir hasta El Candil sin cita previa, pero un título nos atrajo: Tiburón. Al pronunciar ese título, además de pensar en un político muy particular de nuestra isla, inevitablemente evocamos la película de terror y suspenso de los años 70 del siglo pasado o tarareamos el coro de Tiburón, que buscas en la orilla, tiburón, pero sobre todo nombramos y al nombrar llamamos a Jesús Adrián Zambrana Rodríguez, J. A. Zambrana.

Dicho y pensado… si me dejo llevar por experiencias previas, lo inevitable es que escuche, como pasó en la Feria Anual del Libro en Caguas: ¿Quién es Zambrana? Admito que responder a esa pregunta con Jesús a mi lado era como intentar dar la respuesta a un acertijo obvio, sobre todo porque la pregunta nacía de la mirada curiosa al bloque de papel y tinta que es Tiburón y la ficha informativa en la que se podía leer: Premio Nacional del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Me vi tentada, en ese momento, a responder lo obvio: el autor de Tiburón, pero opté por señalar a Zambrana y dejar que fuese él quien dijera quién es.

En esta tarde repetiré la fórmula y dejaré que sea Jesús quien se presente. Mas antes de pasar la palabra al autor de Tiburón, hablemos de esta novela política y de los libros que la preceden: El sonido de la ausencia y Simplemente Cándido.

El primer libro de Zambrana pertenece al mismo “universo”, a la misma dimensión literaria de Tiburón, los personajes principales de El sonido de la ausencia, que es una novela contada en cuentos, son personajes secundarios en Tiburón, y, aunque no es una secuela, es en Tiburón que el lector comprenderá cómo o por qué Ignacio, el protagonista de El sonido de la ausencia muere tantas veces a través de la novela, pero, al final está vivo, como Travolta en “Pulp Fiction”.

Su segundo libro Simplemente Cándido es una colección de treinta cuentos y una ñapa, que nacieron de ensayos y críticas que inicialmente publicó en su blog jazambrana.com; y luego se transformaron en cuentos con diversas voces y técnicas narrativas. Casi todos tienen un protagonista en común, que presenta su opinión de la vida, desde las posturas más antipáticas y políticamente incorrectas. Es un homenaje al Cándido o el optimismo de Voltaire, pero, en la era de la Internet y la “posverdad”.

Con estos dos libros Zambrana, abogado y notario, se insertó en el ambiente literario y con Tiburón se enraizó en el terreno fecundo de nuestra literatura puertorriqueña. Como editora de Tiburón soy testigo del desafío que fue para Jesús retratar la actualidad del siglo XXI en estos vertiginosos años de pandemia e inestabilidad social en los que la realidad parece superar a la ficción.

Compartiré un fragmento del laudo que recibió como Primer Premio en la categoría de Creación del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Laudo que escribió el Dr. José Luis Vega poeta y actual director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y cito: Con elementos de crónica política y social, de novela en clave, de sátira feroz, la obra dibuja los posibles contornos de un narcoestado boricua presidido por el carisma, la drogodependencia, la corrupción y la libido del protagonista. Escrita en una prosa urgente, ágil, rica en referencias a la cultura pop anglosajona, particularmente a la música, matizada de humor, cinismo y puntuales observaciones sobre el entorno social -como las que aventura en torno a la cultura woke, a la que otros autores de su generación rinden tributo-, el autor hace un notable esfuerzo por no extraviar a su lector ideal y conducirlo con éxito desde el “Prólogo” hasta el Epilogo», donde lo felicita por le proeza de haber «sostenido entre sus manos, por tanto tiempo, este ladrillo de papel y palabras». En pleno imperio de la cultura digital y la comunicación fugaz, Tiburón es una apuesta a las reservas del libro impreso y las ceremonias gozosas de la lectura.

Me honra ser parte de esta apuesta a las reservas del libro impreso y las ceremonias gozosas de una lectura de más de 700 páginas. Sin más escuchemos al autor de esta crónica de las primeras décadas del siglo XXI y radiografía de los movimientos sociales de actualidad desde la realidad puertorriqueña. Escuchemos a Jesús Adrián Zambrana para saber quién es. Advierto, (como él hace en sus libros): lo que están por oír rompe irreverentemente con los convencionalismos de las presentaciones de libros.

En pocas palabras: Es la segunda vez ¿o tercera? que menciono a Tiburón, a Simplemente Cándido y a El sonido de la ausencia en «En pocas palabras» ojalá que esto anime a quien me lee a querer sumergirse en la lectura de estos tres libros.

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Viandantes en Libros Pasajeros: Cuando sea grande

En lo que la página en blanco va y viene…

En esta noche del primer jueves de junio, compartiremos en Viandantes un texto que resuena con el trabajo de mi sobrina Sara en Todes vamos pa viaj@s sobre pensar la vejez. Espero que en algún momento Anaia, la autora de «Cuando sea grande», y Sara puedan conversar.

El escrito que seleccionamos es un texto que surgió de un taller de escritura creativa que ofrecí a mis estudiantes para generar escritos originales y luego escoger uno para representar en oratoria. Anaia, además de dar vida a un escrito que provoca, hizo una excelente interpretación. Pregunté a Anaia si permitía que Libros Pasajeros compartiera «Cuando sea grande» en Viandantes y dijo que sí. Estamos ante una joven escritora a la que le he tomado cariño, pero sobre todo admiración. Sin querer queriendo ya es parte del mandala de afinidad creativa de Libros Pasajeros. Es genial encontrar una estudiante que es una artesana de la palabra. Anaia logró plasmar con sus letras la esencia de la adolescencia. No suelo escribir en Libros Pasajeros sobre mi visión como educadora, pero este año me he dado permiso para mencionar un chin… Por esto, antes de compartir el escrito de Anaia, les dejo por aquí el significado de adolescente, adolescencia para que entiendan porque me gusta tanto el escrito.

Ambos conceptos evocan una etapa de la vida que se caracteriza por la intensidad de cada momento, por el ímpetu creativo, por la energía que expresa la esencia de los deseos más profundos del ser. No, la adolescencia no está ligada al concepto adolecer como suelen pensar y hasta bromear. La palabra adolescencia proviene de la raíz indoeuropea al- ‘nutrir’, ‘crecer’, de la cual se derivó la voz latina alere ‘nutrir’, ‘alimentar’, que dio lugar a alescere ‘crecer’, ‘aumentar’. A partir de esta última, unida al prefijo ad-, se formó el verbo adolescere ‘crecer’, ‘desarrollarse’, y, por último, del participio presente de este verbo, adolescens, -entis ‘el que está creciendo’.

Sin más confío que disfruten:

Cuando sea grande (Derechos reservados 2023)

Por Anaia Torres Carrasquillo

A los 6 años afirmé: “Cuando sea grande, quiero ser mecánica”

A los 8 años me prometí: “Cuando sea grande, nunca usaré maquillaje”

A los 10 años dije: “Cuando sea grande, seguiré compartiendo con mis amistades actuales”

A los 12 años pensé: “Cuando sea grande, ya no habrá más COVID”

Cuando sea grande, cuando sea grande, cuando sea grande.

¡Puñeta tengo 15 y no quiero “ser grande”! No quiero crecer más.

No, ya no quiero ser mecánica,

no tengo idea de lo que quiero hacer, ni ser, cuando “sea grande”.

No, no cumplí mi promesa, uso maquillaje casi todos los días

intentando tapar mis inseguridades.

No, no he visto a la mayoría de mis viejas amistades.

No, no se fue el COVID, y a eso añádele la guerra,

la desigualdad social,

la pobreza,

la corrupción

y la crisis del sistema de salud

No sé por qué estoy sufriendo esto. 

¿Es una enfermedad? 

¿Es sólo una etapa de ser adolescente? 

¿Esto es lo que pago por sobre pensar todo?

¿A qué le tengo miedo realmente? 

¿A que mi cuerpo va a cambiar? 

¿A que todo se va a complicar cuando sea adulta? 

¿A que voy a perder a gente que quiero mucho? 

¿A lo diferente? ¿Al cambio? 

¿A la muerte? 

Quizá sí, quizá sí le tengo miedo a todo eso. 

Pero quiero curarme de esta enfermedad que no me deja hacer nada, no me deja hacer mis cosas del día a día; no me deja dormir. 

Yo sólo quiero ser normal, quiero ser como los demás adolescentes, de fiesta en fiesta, de risa en risa…sin las preocupaciones que les traerá el futuro.

 Yo sólo quiero ser uno de ellos. 

¿Por qué yo no puedo tener esa gran adolescencia de la que todos le cuentan anécdotas después a sus nietos? 

Todos dicen que estos son los mejores años de tu vida, pero ¿realmente lo son?

¿Realmente lo son cuando sabes que se van a ir más rápido de lo que esperamos?

No quiero escoger una profesión, no quiero trabajar, no quiero pagar impuestos, no

quiero ver cómo matan a la tierra, no quiero ver como se me arruga la piel, no quiero morir.

No quiero crecer…

no quiero crecer más…

pero…

Estoy creciendo.

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